Mario Hernández Zambrano
análisis

Más allá de la ‘trompada’

El departamento de Santander y su capital, Bucaramanga, son ejemplo nacional en desarrollo económico y social.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
diciembre 18 de 2018
2018-12-18 09:45 p.m.
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Sin duda, es condición básica de cualquier servidor público –no importa el rango– el buen trato, buenas maneras y la decencia para con los ciudadanos. Nada más odioso, reprochable y sancionable actitudes de funcionarios o dirigentes que no actúan en esa línea. Sin ir muy lejos, la gente todavía recuerda el impacto que produjo el ‘coscorrón’ de un candidato presidencial a uno de sus escoltas, una expresión de poder y autoritarismo que no compadece con la dignidad que pretendía alcanzar.

En ese orden, no se puede destacar o justificar la actitud del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, al responder una provocación, premeditada, de un concejal activo de la ciudad, que sacó a relucir una denuncia contra un hijo del mandatario por supuestos contratos indebidos, acusación que no es nueva y no tenía otro objetivo que ‘sacar de casillas’ a Hernández, quién, en efecto, cayó en la trampa y le lanzó una trompada al edil.

Un camarógrafo fletado filmó el episodio y lo difundió. Como resultado del hecho, la Procuraduría General actuó con una diligencia inusitada y sancionó al Alcalde con una suspensión de sus funciones por tres meses, medida exagerada desde todo punto de vista, reconociendo que merecía recriminación, pero un llamado de atención hubiera bastado.

El departamento de Santander y su capital, Bucaramanga, son ejemplo nacional en desarrollo económico y social: la región es hoy la cuarta economía del país y sus indicadores de pobreza, desempleo, salud y educación, entre otros, son muy satisfactorios frente otras regiones. Esto se ha logrado con un esfuerzo de su gente, temperamentales como el Alcalde, pero trabajadores, honestos y guerreros, sin mucho premio de la naturaleza. La listas de ilustres dirigentes políticos y cívicos y de emprendedores es larga, así como la de académicos y científicos.

Sin embargo, no se puede ocultar una realidad. La corrupción, el clientelismo, la captura de rentas del Estado, la politiquería y el bajo perfil moral de muchos dirigentes, cansaron a los bumangueses, como pasa en otras ciudades, pero con una diferencia: sus residentes sí reaccionaron con carácter y eligieron a un hombre con ese talante, como su alcalde Hernández. No hay que olvidar que dos de los últimos alcaldes de Bucaramanga enfrentan serios problemas con la justicia por su mal comportamiento. Resulta obvio que la decisión popular no iba a gustar a la clase política local, encabezada por el Concejo, como en efecto ocurrió.

El alcalde Hernández, empresario exitoso, hombre serio y sincero, se refirió en términos muy concretos sobre el Concejo, con una dosis de angustia que para los organismos de control, como la Procuraduría, no debe ser indiferente: “Todos los días presionándome, todos los días chantajeándome, todos los días pretendiendo arrodillarme”.

Hace poco más de un año, sus opositores políticos, a quienes poco o nada les importa el bienestar de la gente, pretendieron revocarle el mandato. Y con seguridad no van a dar a tregua en su propósito, y Dios quiera que no lo alcancen.

Hernández ganó la alcaldía de Bucaramanga con un movimiento cívico que pretendía una osadía, recuperar “La lógica, la ética y la estética”, que, explicado en términos sencillos, no es otra cosa que “enfrentar y derrotar a la corrupción y el clientelismo, detener el derroche en el funcionamiento para instaurar la austeridad, reivindicar la transparencia en la contratación y sanear las finanzas públicas”, condiciones necesarias para poner en marcha obras públicas y programas sociales que mejoraran la calidad de vida de los bumangueses. A los 20 meses de gestión, los resultados no pueden sino reafirmar que los bumangueses tenían razón.

Enumerar esos resultados sería tedioso, pero van unos ejemplos:

Generación con estética y calidad de edificios y espacios públicos, como los nuevos parques, los parques deportivos, las ágoras, las ludotecas, los centros vida y de salud, el Teatro Santander o el Centro de Convenciones, entre otros, que ofrecen, u ofrecerán, servicios y oportunidades de bienestar a los ciudadanos, y avances en la infraestructura para una nueva movilidad más amable con el ambiente, con la culminación del primer tramo de la red de cicloinfraestructura y el inicio de la construcción de nuevos portales para Metrolínea.

Hay que resaltar la implementación de programas que son ejemplo nacional, como el de Alimentación Escolar de Bucaramanga, la Escuela Municipal de Artes, las Escuelas Sociodeportivas o los Mercadillos Campesinos. Y consolidación de proyectos de largo plazo, como el Plan Ciudad Norte Ciudad Jardín, el Plan Maestro de Espacio Público, el Plan Estructural de Expansión Urbana y la Estrategia de la Bicicleta, semillas de cambio que darán frutos de progreso en el futuro próximo. Y en transparencia y uso de los recursos públicos está el Programa Autónomo de Saneamiento Fiscal y Financiero, y en los positivos resultados en términos de pluralidad de oferentes en las distintas modalidades de contratación mediante convocatoria pública. Así, sin duda, con la sanción de la Procuraduría, los bumangueses también recibieron una ‘trompada’.

P.D.: a todos mis fieles y abnegados lectores, les deseo una feliz Navidad en familia.

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