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Mario Hernández Zambrano
Opinión

No al orgullo y la terquedad

El gran beneficiado de la reforma tributaria, que genera ese desenfoque frente a una coyuntura adversa como la actual, es la izquierda populista.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
abril 19 de 2021
2021-04-19 07:30 p. m.
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Elegido, por fortuna, Iván Duque como presidente de los colombianos en 2018, se dieron a conocer las comisiones de empalme y en la de Hacienda quedaron entre otros Alberto Carrasquilla y Roberto Junguito.

Alguien consultó a Junguito sobre el trabajo a realizar, a lo cual respondió con esa gracia que lo caracterizaba: “ahí no hay mucho que hacer porque Carrasquilla lo hace todo y no deja meter a nadie”.

A las pocas semanas, el presidente Duque sacrificó buena parte de su popularidad al anunciar una reforma tributaria en la que el IVA y los impuestos a las rentas de trabajo eran el soporte para recaudar más 15 billones de pesos.

El gobierno se quedó con el pecado y sin el género, porque en el Congreso no pasó. La imagen de Duque no volvió a subir en forma significativa por más buenas obras realizadas luego.

Ahora vuelve Carrasquilla con un proyecto similar al de ese momento y si en ese entonces era inoportuno, ahora peor: las condiciones económicas del país han cambiado mucho, hacia abajo, por efecto de la pandemia y el margen político para hacerla es estrecho pues está a escasos 12 meses de las elecciones para conocer el cambio de gobierno. Así, la única explicación política válida para incurrir en esa acción torpe no puede incluir sino tres calificativos: ingenuidad, orgullo y terquedad.

Todo sistema tributario, aquí y en todas partes, es susceptible de mejorar y aunque siempre se habla que debe ser progresivo –quien tiene más paga más– la realidad es que los instrumentos para buscar una mayor equidad social van más allá y la eficiencia y buen manejo en el gasto público es instrumento clave, pero es el más acosado por el juego de los políticos y el margen del ejecutivo es muy bajo para hacer cambios. Por eso, los ministros de Hacienda solo recurren al expediente fácil de caerles a los contribuyentes. Es lo más cómodo.

Sin duda que la pandemia vale mucha plata, pero el error más grande es que se crea que la gente la está pasando bien y está guardando plata, cuando la verdad es que todos hemos descendido en la escala de riqueza y en un país como Colombia, dada la alta informalidad, buena parte de la población vive del rebusque, incluyendo a las pymes y micros, que son la mayoría de los agentes productivos.

El gobierno y en particular su Min hacienda deben consultar la realidad, al igual que los afamados centros de investigación que tienen manuales teóricos absolutamente alejados de la realidad concreta y muestran un temor reverencial a las desprestigiadas agencias de riesgo, a las que nadie pone atención en esta pandemia, porque la única opción es sobrevivir y no la nota. De lo contrario, el daño sería muy grande en términos de crecimiento económico.

No lo dudo: el gran beneficiado del desenfoque frente a la coyuntura adversa, es la izquierda populista. En esos términos, no hay otro camino que revisar radicalmente el proyecto de reforma tributaria y hacer grandes ajustes en el gasto público, que van desde una intervención de las regalías para reasignarlas en gasto social, reducir la nómina oficial y eliminar de tajo gastos generales del Estado.

Mario Hernández
Empresario exportador.
mariohernandez@mariohernandez.

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