Mario Hernández Zambrano
columnista

No al ‘sesgo de la negatividad’

Protestar por el manejo dado a la pandemia o sus secuelas en desempleo y recesión resulta fácil, pero es injusto contra la misma sociedad.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
septiembre 28 de 2020
2020-09-28 10:03 p. m.
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Es claro que hay momentos de la vida que son difíciles de sobrellevar y no es del caso enumerarlos, pero cada quien los guarda como recuerdos que no espera se repitan, pero también a través de la historia, Colombia ha debido enfrentar situaciones críticas que afectan el ánimo de todos, pero también nos han hecho más conscientes y mostrado una increíble capacidad de recuperación y salir adelante. Ciertamente no es exclusividad nuestra sino de muchos, pero aquí mostramos una capacidad de recuperación como pocos.

Sin embargo, hay algo que debe preocuparnos y es lo que los sicólogos llaman “sesgo de negatividad” y que no se da solo aquí entre nosotros sino en todo el mundo y que es parte de la condición humana, que es ser muy propensos a fijarse en las cosas malas y dejar de lado las buenas. Así, estamos reproduciendo las cosas malas y se reacciona de manera rabiosa, violenta y desmedida, sin consideración alguna por los demás como si nuestros actos no importaran más que como una respuesta a la adversidad.

No cabe duda de que políticamente es más rentable actuar así, en forma irresponsable y sin tener en cuenta el bien social. Quienes así lo pregonan y estimulan, pueden tener réditos en el corto plazo, pero al final resultan tan perdedores como todos. Las experiencias pululan y no hay que ir muy lejos en el vecindario para comprobarlo.

Infortunadamente, la palabra resiliencia ha perdido prestigio en el país, porque ha sido tenida en cuenta solo como una forma de hacer de la crisis una oportunidad, lo cual es cierto, pero se olvida que lo más importante es que en un contexto concreto se refiere a elegir el enfoque de atención en algunas de las cosas buenas que nos pasan de lo que tenemos para contrarrestar el impacto de una desgracia o un problema. Por sobre todo, es un actitud mental que trasciende o hace llevadero aquello de que “el sufrimiento es parte de la vida.

Las acciones anárquicas y violentas como respuesta a las dificultades ahondan ese sentimiento negativo y evitan la reconstrucción, pero además pueden extender a los demás las actitudes negativas. Por ejemplo, a una persona que debe caminar dos o tres horas para llegar a casa porque hay una parálisis del transporte debido a la acción de quienes protestan para reclamar un supuesto derecho, no puede ser la salida de solución. Sencillamente agravan el problema.

Protestar por el manejo interno dado a la pandemia o sus secuelas en términos de desempleo y recesión resulta fácil, pero es injusto no tanto contra el gobierno del turno que le “tocó” por coincidencia enfrentar el problema, sino contra la misma sociedad que sufre el problema. Y es una irresponsabilidad de los grupos políticos que pretenden sacar fruto de la situación, que seguramente tendrán algún rédito cuando de hacer populismo se trata.

No será fácil como nunca lo ha sido, pero el país saldrá adelante de esta pandemia con el esfuerzo, trabajo y buena voluntad de la mayoría. Seguramente, como todos los países, habrá que reiniciar desde más abajo, pero para ello hay que sumar, no restar, comenzando por la decisión de acompañar y respaldar a quienes plantean soluciones realistas y responsables y no a quienes buscan destruir lo que hay vendiendo la ilusión de un falso paraíso.

Mario Hernández
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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