Mario Hernández Zambrano
Opinión

Optimistas, pero sin ser ingenuos

Hay otros para los que las consecuencias no han comenzado y pasarán ratos amargos.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 17 de 2020
2020-08-17 04:00 p. m.
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No lo sé, pero me da la impresión que el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla tiene raíces santandereanas: me gusta su realismo, pues con un gran pragmatismo ha confesado con humor propio que “no nos crean tan toches que vayamos a hacer una reforma tributaria en estos momentos”, que Colombia no puede ir en contravía de lo que está pasando en el mundo y así sus colegas economistas lo critiquen, es muy responsable al decir que el endeudamiento del gobierno es la única opción que se tiene aquí y en todas partes para enfrentar el menor recaudo que implica la crisis económica generada por una pandemia.

Sin duda que lo dicho por Carrasquilla es un bálsamo que se necesitaba, pues aunque el Presidente Duque lo ha afirmado con contundencia en varias oportunidades, se necesita que el "mandamás" de las finanzas se comprometa para que no quede duda alguna al respecto.

Y a eso debe atenerse quienes están metidos en los negocios, en el entendido que el gasto público es clave ahora para atender a los más necesitados, financiar la atención del coronavirus y empujar algunas actividades como la infraestructura. Todos los países lo están haciendo así.

No todos los funcionarios del gobierno tienen el realismo del Minhacienda y tampoco hay que generar falsas expectativas sobre la reactivación económica y empresarial en el corto plazo, pues para decir la verdad, aunque hay actividades que se pueden sostener algo bien durante la crisis y salir adelante sin mayor problema, hay otros para los que las consecuencias no han comenzado y pasarán ratos amargos, pues unos desaparecerán y otros quizá volver a comenzar. Por eso, la táctica de afirmar que ha arrancado la reactivación no es un buen consejo que solo le resta a la credibilidad.

Por ejemplo, renglones como el turismo que estaba empujando antes de la pandemia pasará momentos críticos en buena parte de su cadena, así se abran los cielos en el corto plazo que para los próximos meses será una medida simbólica pues la reacción será lenta no solo aquí sino en todo el mundo, con impacto negativo sobre toda la cadena hotelera, gastronómica, hospedajes, de entretenimiento, cultura, museos, confecciones e incluso deportiva.

Es irresponsable decir que la crisis en este sector ya tocó fondo. Lo mismo hay que advertir sobre la construcción de vivienda, cuyos precios caerán debido a la pérdida de capacidad de compra de las familias por el mayor desempleo. Y luego de esa baja, se podrá volver a edificar.

Algo similar pasa con las exportaciones. La caída en los precios del petróleo muestra sin duda que la crisis del comercio es real, como lo ha anticipado la OMC con un descenso entre el 15 y 30%.

Algunos productos de nuestro agro y alimentos procesados mantendrán sus niveles y podrán subir algo porque la gente sigue comiendo, pero esperar que aumenten otros como los textiles y confecciones, muchas de las manufacturas, maquinaria y equipo y químicos es una ilusión.

Tampoco somos fuertes en tecnología para exportar, aunque hay que destacar la decisión de un gigante de instalar en Colombia un gran centro de atención a clientes. Por eso, hay que tener cuidado en los anuncios para no generar expectativas que luego son cobradas por quienes quieren a que a Colombia no le vaya bien. No hay que dar papaya.


Mario Hernández
Empresario exportador.
mariohernandez@mariohernandez.co

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