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Mario Hernández Zambrano
Columnista

Pensando más allá de Macondo

A Duque le fue muy bien, su equipo de trabajo mostró cono- cimiento y capacidad y la representación comercial y económica y diplomática hizo la tarea.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
septiembre 27 de 2021
2021-09-27 08:00 p. m.
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En nuestro país tenemos una idea muy particular, que seguramente también se da en otros de la región, que es la de creer que el presidente de la República debe estar en todo lo que pasa en el territorio, estar hablando a diario en los medios de comunicación, saludarse a diario con alcaldes y gobernadores, instalar o clausurar asambleas gremiales y atender directamente protestas y reclamos de comunidades, estar en primera línea cuando ocurre una emergencia de segunda categoría en cualquier parte y cortar la cinta en la inauguración de un puente o un kilómetro de pavimento.

Si no está en cualquiera de esas acciones, es acusado de “estar ausente de los problemas nacionales”, “no quiere a la región”, “está disgustado con el sector empresarial”, “es centralista y elitista” y para los extremistas “no le importa el país”.

Sin duda que es una exageración de nuestro sistema presidencialista, cuando hay que entender que un gobierno es una orquesta en la que sus integrantes hacen su trabajo experimental específico en función del éxito del objetivo general. Ministros y vices, directores y comisionados, entre otros, deben y tienen que estar en el trabajo diario de hacer, ejecutar y realizar, que no es otra cosa que ‘untarse’ de realidad y solucionar problemas y encontrar soluciones a las necesidades.

Sin duda que de esto falta mucho en nuestro país, pero no se soluciona ‘pidiendo’ que el primer mandatario esté en todo y en todas.

Con esas precisiones, el presidente de la República tiene responsabilidades como jefe de Estado que solo él puede adelantar y cumplir y quizá la más trascendental y efectiva está en el exterior con otros gobernantes y con organismos internacionales como Naciones Unidas y entidades multilaterales y la carpintería queda a cargo de los demás miembros del equipo que lo acompaña y ejecuta.

Las salidas del presidente Duque a Corea, España, Estados Unidos y próximamente a Israel y Brasil, no son asunto de turismo o reuniones sociales como algunos lo creen y lo afirman para hacer daño a la imagen presidencial y al gobierno, sino que constituyen acciones clave para promoción del país, apertura de oportunidades y mejores relaciones que solo él puede lograr.

Generalmente jornadas de trabajo agotadoras en las que obligatoriamente se optimiza el tiempo, luego de diez o doce horas de vuelo. Nada agradable.

En el caso particular de España a donde fui invitado pagando cada uno su estadía y manutención, fui testigo del trabajo en equipo, coordinación y logística que se debe desplegar para que las cosas salieran bien por el país.

Los empresarios que estuvieron hicieron su propio trabajo con sus similares de ese país, número uno en los intereses colombianos, no solo porque es el segundo en nacionales que viven allá y más remesas recibe, sino por su potencialidad en inversión y comercio. Que más de 600 empresas españolas tienen intereses en nuestro país es un asunto que se debe tratar al máximo nivel y pensar que puede ser muchas más.

A Duque le fue muy bien, su equipo de trabajo mostró conocimiento y capacidad y la representación comercial y económica y diplomática hicieron bien su tarea. Que haya anuncios por más de US$2.500 millones en nuevas inversiones lo ratifican.

Mario Hernández
Empresario exportador

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