Mario Hernández Zambrano
columnista

¡Que arranque la campaña!

La juventud, conocimiento, estudio y decencia de Iván Duque me brindan confianza para la nueva Colombia que esperamos todos.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
diciembre 18 de 2017
2017-12-18 08:13 p.m.
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Con la definición tomada por el Centro Democrático (CD) al escoger a Iván Duque como su candidato, se puede afirmar que arranca en forma la campaña presidencial para elegir al sucesor de Juan Manuel Santos en el primer cargo del país, pues, sin duda, este partido y este nombre tienen un alta opción de manejar el Estado por cuatro años.

Así, queda conformado el paquete de aspirantes, unos con más opción que otros, pero que, aunque sea políticamente incorrecto o injusto con alguno, la lista se reduce, de acuerdo con un criterio personal, a unos nombres concretos: Duque por el CD; Fajardo por una alianza con los verdes de Claudia López, y Jorge Robledo del partido de izquierda Polo Democrático, al igual que el exalcalde Petro por otra alianza de izquierda, que incluye a su gente y al mismo Polo con la exministra Clara López; Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, y Humberto de la Calle por el Partido Liberal, y una parte de conservadores y de la U en el gobierno. Otra parte de los conservadores están con Martha Lucía Ramírez, que, se supone, se acerca con Andrés Pastrana al CD.

La primera cuestión de la elección del 2018, que no puede pasarse por alto, es que se regresa al esquema de administración de cuatro años –luego de la experiencia de dos gobiernos con reelección–, con el argumento de que el balance no fue el mejor, lo cual merece una reflexión más profunda, pues la decisión de volver a mandatos cuatrienales es superficial, cuando la razón central para haber modificado los periodos era algo con la que todo el mundo estaba de acuerdo: en cuatro años no se alcanza a ejecutar un programa de gobierno y se dejan muchas cosas en el camino.

Desafortunadamente, por distintos motivos, en Colombia, el desgaste de los gobernantes en su segundo periodo fue muy alto y por eso se decidió reversar el modelo. Quizá, si se hubiera pensado en alargar el periodo presidencial dos años, hasta seis, otra cosa hubiese pasado y el balance sería mejor.

En los términos anteriores, la suerte está echada. Un triste final para el gobierno de Juan Manuel Santos, por un acuerdo con las Farc que no ha logrado echar raíces como se pensaba, debido a errores que también merecen analizarse; el principal fue hacer una negociación de tú a tú, igualando al Estado con la guerrilla, lo cual, de entrada, ponía al establecimiento en desventaja; una economía que lleva cuatro años en descenso, no en recesión; una debilidad institucional en ramas clave como la justicia; una creciente corrupción en el manejo de los asuntos públicos, y una sensación generalizada de derroche de los recursos fiscales, por lo que nos acaban de sacar tarjeta amarilla.

En medio de ese panorama, arranca la campaña electoral, cuya primera meta será la elección de Congreso, y luego la primera vuelta presidencial. ¡Que arranque! Ya hice público mi candidato y lo reafirmo: la juventud, conocimiento, estudio y decencia de Iván Duque me brinda confianza para la nueva Colombia que esperamos todos, comenzando por los más de 36 millones menores de 45 años, que esperan que se reinvente al país.

P.D.: a todos, en especial a quienes me han dado el honor de leerme en este año, les deseo felicidad en esta Navidad, que compartan en familia. Y un 2018 lleno de salud y progreso.

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