Mario Hernández Zambrano
Columnista

Un ambiente para no contaminarse

La tasa de cambio debe ser objeto de evaluación por parte del Banco de la República, así la ortodoxia pregone que no hay nada que hacer. 

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
octubre 14 de 2019
2019-10-14 07:55 p.m.
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Hace dos años, la economía mundial mostraba señales de un dinamismo importante pues se estimaba que 75% de los países registraban crecimiento de alguna magnitud. Para este año, el panorama es totalmente distinto y adverso: en 90% de las economías del globo se evidencia la desaceleración. Este año se tendrá el crecimiento más bajo de la década.

Con esa deprimente advertencia arrancó su discurso la nueva directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), la búlgara Kristalina Gueorguieva, por lo que su arranque no fue propiamente de fiesta sino de caras largas, muy distinto a cuando entró a dirigir el organismo otra mujer, la francesa Christine Lagarde.

Nadie puede escapar hoy o ser indiferente de lo que está pasando, como tampoco cabe duda del donde arranca buena parte de los problemas: “Los peligros de las guerras comerciales, que ahora vemos que repercuten negativamente. El crecimiento del comercio mundial prácticamente se ha paralizado”, a lo que se le agrega el Brexit y las pugnas geopolíticas.

Las economías débiles seguramente llevarán la peor parte y en lo que atañe a nuestra región, el asunto no se puede menospreciar o mostrar que alguien puede estar blindado. Colombia y Perú muestran la tasa de aumento del PIB más alta de América Latina, pero eso no es garantía de nada, aunque sin duda resulta mejor que estar en la parte baja de la tabla.

Argentina está en serios problemas porque Macri no ha podido mostrar buenos resultados del ajuste que emprendió y ahora va a pagar las consecuencias en las urnas y se dará un retorno al modelo populista, pero que abre una puerta muy grande a la incertidumbre. La economía de Brasil no logra salir del atolladero y la crisis política introduce factores de perturbación y el gobierno de México no logra convencer a la gente, factor al que se agrega la relación incierta con el gobierno de Trump. Y de Venezuela ni hablar.

Para completar el panorama, la inestabilidad política en Perú al clausurarse el parlamento y el brote de graves protestas en Ecuador luego de medidas de ajuste del gobierno de Lenin Moreno, terminan por cerrar un panorama regional que no se exagera si se califica de dramático.

No se puede decir que Colombia sea un paraíso porque sus datos son aceptables en medio de lo que está ocurriendo o porque sin desconocer los problemas no se registra esa crisis institucional de otros, así algunos quisieran pescar en río revuelto, como instrumento de acción política.

No hay que engañarse. Los indicadores económicos y variables sociales como el desempleo requieren un seguimiento permanente para evitar mayores problemas o acciones temerarias que pueden traer más daño. La tasa de cambio debe ser objeto de evaluación por el Banco de la República, así la ortodoxia pregone que no hay nada que hacer.

Pero quizá lo mas importante es que el ambiente político se conserve en calma como lo ha logrado hacer el presidente Duque sin caer en la generación de broncas y antagonismos inútiles. Es un talante digno de destacar.

Las elecciones regionales en dos semanas son un buen termómetro para sostener ese ambiente. Y en eso, todos los agentes, no solo los políticos, deben contribuir a ese propósito nacional.

Mario Hernández
Empresario exportador

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