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Mario Hernández Zambrano
columnista

Uribe y De Roux: una segunda cita

Creo que el primer error fue invitar a la reunión a personas con intereses, lo cual hubiera sido intrascendente si no hubieran intervenido. 

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 23 de 2021
2021-08-23 07:30 p. m.
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Debo reconocer que sentí alegría y complacencia al anunciarse la reunión entre el padre Francisco de Roux y el expresidente Álvaro Uribe, para hablar de reconciliación entre los colombianos y con ingenuidad llegue a pensar que de ahí saldría una propuesta. Lo creí así por razones sencillas: la cita no incluía a la JEP, la cual Uribe nunca ha aceptado, sino era con el padre De Roux, cuya carrera pastoral y decencia, desprendimiento, buena voluntad y servicio a causas nobles nadie puede desconocer, tareas creíbles que ha preferido a la comodidad de la que podría disfrutar. Otra razón de optimismo era que se realizaba en la casa de Uribe, en un gesto de buenas maneras y de humildad del expresidente, pues uno no invita a su casa sino a los cercanos o a alguien con quien quiere compartir.

Luego de lo anterior, creo que el primer error fue invitar a la reunión a personas con intereses, lo cual hubiera sido intrascendente si no hubieran intervenido, como los comisionados que acompañaron a De Roux, en particular a la comisionada L. González, cuya línea es conocida. De facto, este hecho le quitó buena parte del carácter de la reunión, aunque su transmisión ya dejaba una sensación de no ser una conversación privada, pero en aras de evitar especulaciones, se asumió este costo.

No comparto la idea que la reunión sirvió para nada. Se respetaron y se dieron mutuamente importancia, lo cual está siendo muy difícil lograr en el país, en el que se ha degradado tanto las diferencias como las mínimas normas de cortesía. Y lo hicieron sin hacer pactos y lisonjas.

“No hay un soldado o un policía de Colombia que pueda decir que le dí mi mal ejemplo de palabra o de obra”, dijo clarito Uribe.

“Las cosas no son verdad porque las dijo Juan Manuel Santos, las cosas no son verdad porque las dijo Álvaro Uribe. Acá no tenemos candidatos, no estamos metidos en campaña, no tenemos enemigos, queremos jugarnos por la verdad, cueste lo que nos costare”, aseveró el prelado.

Pero además fijaron posiciones, de acuerdo con lo publicado en medios, en particular el ex mandatario quien recibió acusaciones, cuando el objetivo de la cita no era ese. En una exposición larga, relató hechos de la historia del país como los falsos positivos, el paramilitarismo, el papel de la fuerza pública, la desmovilización; las Convivir y la violencia contra su familia. Y una cosa muy importante: mostró un gran talante al advertir en todo de disculpa, que fue un error decir que las víctimas “no estarían recogiendo café”.

Luego de la reunión, hay que aceptar que era mucho pedir que los dos se abrazaran o firmaran un acuerdo, pues ello le restaría seriedad y profundidad al acto. También el que con una foto sellaran algún pacto superfluo o socialmente aceptable. Desafortunadamente, es muy común que con esa foto se cierren disputas o pactos políticos en Colombia. Antes que juzgarlos, a los colombianos NOS quedó faltando una segunda reunión.

Mario Hernández
Empresario exportador

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