Mario Hernández Zambrano

El ejemplo de Catherine y Nairo

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 30 de 2013
2013-08-30 02:13 a.m.
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Como colombianos, nos sentimos orgullosos de las cosas buenas que le pasan a nuestro país en el exterior. Puede que para muchos sea un sentimiento provinciano, y que esos triunfos sean opacados por otras acciones, pero cuando se trata de jóvenes, es una obligación destacar los éxitos, no solo por su importancia, sino porque constituyen un ejemplo que merece ser emulado.

Nairo Quintana y Catherine Ibargüen son mucho más que ganadores en ciclismo y atletismo, también son ejemplos de trabajo y superación, de amor por la vida y el país; además, de algo que escasea actualmente: humildad y constancia.

Las frases de cada uno de estos muchachos son admirables. Nairo, con 23 años, nacido en una familia muy humilde de Boyacá, lo resume todo así: “Hace ocho años, apenas comenzaba a aprender a montar en bici (…) Después, he ido paso a paso, con mucho esfuerzo y sacrificio, y la vida me ha sonreído”. Lo mismo se aplica a Catherine, que ha hecho un recorrido ejemplar de tenacidad y constancia, dejando atrás lo duro cuando iba y venía buscando entrenador y una pista en donde entrenar. “Mi meta es el infinito”, afirma.

Qué bueno que los jóvenes de hoy tomaran esas crónicas de vida para reflexionar. En particular, aquellos a los que, con cosas menos importantes, se les sube a la cabeza un aire de prepotencia y sobradez, se dejan llevar por la soberbia, tienen una dosis de resentimiento inexplicable y creen que el mundo ha montado una conspiración en su contra.

Desafortunadamente, a medida que se sube en la escala social esto es más común y frecuente, contrario a lo que hacen quienes luchan en la provincia por salir adelante con más limitaciones que los que crecen en las grandes ciudades con todas las comodidades.

Nairo y Catherine saben que solo con el trabajo honesto, con la constancia y el esfuerzo, sin prisa ni desesperación, tendrán un futuro mejor, con lo que ello implica, en términos de dinero y mejoramiento de su condición económica.

Es, tal vez, aquí donde la reflexión es mayor. Jóvenes empresarios que arrancan, deben saber que la prosperidad es un asunto que se labra día a día, y que los golpes de suerte no existen. La ambición desaforada por el dinero no es una buena opción. Los casos son muy conocidos, no hay que confundir el éxito con la cantidad de plata que se consigue, así la adulación social confunda la mente. En otros casos, lleva a caer en prácticas ilegales o fraudulentas. Las lecciones están a la vuelta de la esquina.

Los jóvenes no deben perder el entusiasmo, la creatividad y la ambición, pues esas cualidades hacen parte de su razón de ser, pero hay que agregarle las virtudes que Nairo y Catherine nos están mostrando: sencillez, madurez y amor por la vida y su país, y un gran orgullo por su familia.

Lo demás, como el dinero y las comodidades de la vida moderna, vendrá por añadidura. El afiche de Nike, en Moscú, con la figura de la atleta colombiana no fue comprado, sino conseguido con muchos años de consagración y esfuerzo. Como debe ser.

Mario Hernández Zambrano

Empresario exportador

presidencia@mariohernandez.com

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