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Martha Elena Delgado Rojas

¿Nueva política macroeconómica?

Tal vez deberíamos considerar que la discusión ya no es sobre una nueva macroeconomía, es sobre una más incluyente.

Martha Elena Delgado Rojas
Directora de Análisis Macroeconómica y Sectorial - Fedesarrollo
POR:
Martha Elena Delgado Rojas
mayo 26 de 2021
2021-05-26 08:30 p. m.
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En una reciente carta, numerosos economistas manifestaron su desacuerdo con lo que consideran ha sido el consenso en la política macroeconómica del país durante cuatro décadas. Quisiera enfocarme en cinco puntos abordados en la carta y por qué son conceptualmente problemáticos.

(Vea: Salgamos del centro / Opinión de Martha Elena Delgado Rojas).

Primero, sugieren que el Estado puede financiarse con su propia moneda sin preocuparse por su sostenibilidad, ya que “los impuestos no financian los gastos de un país con moneda fiduciaria y tasa de cambio flexible”. Los macroeconomistas estudiamos hechos estilizados en la economía, esas regularidades empíricas de largo plazo, y las formalizamos a través de modelos teóricos. Los modelos utilizados por el 'mainstream' de la disciplina han sido reconocidos por ajustarse, hasta cierto punto, a estas realidades. Entonces, es curioso que la justificación del punto haga referencia a un hecho estilizado de economías abiertas, pero use para solucionarlo un modelo que no se ajusta a la evidencia empírica reciente.

Contrario a lo mencionado en la carta, pensar que el Estado puede financiarse con su propia moneda desconoce que al hacer eso está incurriendo en una deuda que eventualmente debe pagarse. Emitir más dinero para saldarla, como se sugiere, es insostenible porque eventualmente los individuos perderían la confianza en el valor intrínseco del dinero fiduciario, al ver que no está respaldado por producción real. Negar esto es negar la inteligencia de los agentes económicos, algo que, por el contrario, la nueva política macroeconómica quiere afirmar.

Esta propuesta lleva inevitablemente a la inflación, como lo muestra la evidencia, y no elimina la obligación de incrementar los impuestos, solamente la agrava. La carta menciona que, “la idea del dinero como algo externo al sistema de crédito … es la que lleva a creer que el gobierno necesita pedir financiamiento”. La afirmación parte de una premisa equivocada. Es precisamente porque el dinero es el medio para acceder al sistema de crédito que se defiende su estabilidad. La deuda no se hace menos real porque deba pagarse con financiamiento externo o interno, mañana o en 10 años. Las deudas representan producción real futura traída a valor presente, no billetes sin respaldo. La carta menciona que en los últimos años las condiciones de vida de la mayoría de los colombianos se han deteriorado. Esto lo contradicen los datos. Antes de la pandemia la reducción en las cifras de pobreza monetaria fue importante, pasando del 40,5% en 2012 al 35,7% en 2019. Un punto de discusión sigue siendo el de la desigualdad, pero resulta impreciso decir que aumentó cuando los países latinoamericanos y especialmente Colombia han tenido ese indicador consistentemente alto durante más de diez años.

Coincidimos en algo: la falta de diversidad en las posturas sobre la teoría macroeconómica. A la política macroeconómica colombiana le hace falta diversidad de visiones, género, universidades, etc, pero no veo al interior de la 'nueva política macroeconómica' algo muy diferente. Los dogmas de la ortodoxia y la heterodoxia siguen siendo los mismos. Tal vez deberíamos considerar que la discusión ya no es sobre una nueva macroeconomía, es sobre una más incluyente.

MARTHA ELENA DELGADO ROJAS
Egresada Universidad Nacional de Colombia
Directora de Análisis Macroeconómico y Sectorial de Fedesarrollo

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