Mauricio Cabrera Galvis

Buenaventura y Villavicencio

¿Qué tienen en común Villavicencio y Buenaventura? Que después de 20 años no ha sido posible terminar las vías que las unen con el centro del país.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 21 de 2019
2019-07-21 03:52 p.m.
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Exordio: El 26 de Julio ¡Caminemos por la Vida! Hay que parar el asesinato impune de los líderes sociales, de los defensores de derechos humanos, de los guerrilleros que entregaron sus armas.

En toda Colombia y en más de 20 ciudades de otros países saldremos a las calles a gritar que la vida es sagrada. En Colombia se han convocado marchas en cerca de 30 ciudades. La cita en Bogotá es el viernes, a las 5 de la tarde, en la Plaza de Bolívar.

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¿Qué tienen en común Villavicencio y Buenaventura? Que después de más de 20 años no ha sido posible terminar las carreteras que las unen con el centro del país, y que los últimos derrumbes han limitado el tráfico normal de los millones de toneladas de alimentos y mercancías que surten todos los mercados nacionales.

¿Qué tienen de diferente Villavicencio y Buenaventura? Que el derrumbe que cerró el paso en Guayabetal (kilómetro 58) se ha convertido en un problema nacional con gran despliegue en todos los medios, de manera que la carretera a los Llanos ha recibido atención prioritaria del Gobierno, que inclusive ha destinado miles de millones de pesos del presupuesto nacional para la emergencia, a pesar de ser una vía entregada a un concesionario privado.

Por el contrario, las restricciones de tráfico en la carretera a Buenaventura pasan casi desapercibidos en los medios nacionales, y no parece que los funcionarios de Bogotá tuvieran premura en solucionarlos, a pesar de que hace más de un año se revirtió el contrato con el concesionario privado y la vía pasó a ser responsabilidad del Invías.
Hoy, el riesgo más grave en esta vía está en el kilómetro 89, donde colapsaron totalmente dos de las cuatro calzadas de la vía y está fracturada la tercera, de manera que el tráfico está restringido a una sola calzada, que por el sobre uso puede llegar a colapsar pronto, lo que cerraría totalmente el paso.

Otra diferencia importante es que la vía a los Llanos tiene alternativas: mucho más largas y deterioradas pero por lo menos existe la posibilidad de transitar. Por el contrario, después de Loboguerrero no hay vía alterna a Buenaventura, de manera que si se cierra, colapsaría también nuestro comercio exterior pues, excluyendo el petróleo y los combustibles que se mueven por oleoductos, por la carretera a Buenaventura pasa la cuarta parte de los bienes que se exportan e importan del país.

Las responsabilidad de esta carretera es del Invías, entidad que, además, desde hace más de un año se está quedando con los multimillonarios recursos de los peajes de la Malla Vial del Valle, sin hacerle ningún mantenimiento. El derrumbe del kilómetro 89 fue hace tres meses y en ese momento el Invías indicó que los trabajos de recuperación podrían iniciarse en el mes de junio, pero no dijo de qué año, pues hasta ahora no se han iniciado.

Parece un mal chiste pero es una tragedia que se repite. En el 2006, se anunció con bombos y platillos que después de 8 años se iban a desempolvar los diseños de esta vía y se abriría la licitación con el objetivo de terminar la construcción en tres años. Hoy, la ANI dice que la licitación solo se abrirá en el tercer trimestre del 2020, sin fecha de terminación.

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