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Mauricio Cabrera Galvis

Cambiar el Congreso

El mal funcionamiento del Congreso pone en duda todo el sistema de la democracia representativa y se abren las puertas a regímenes totalitaristas.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
marzo 06 de 2022
2022-03-06 04:30 p. m.
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Hace 24 años un político conservador que era presidente del Congreso, y de cuyo nombre no me acuerdo, dijo en su discurso al dar posesión a un presidente de cuyo nombre prefiero no acordarme, “o cambiamos o nos cambian”. Se refería al desprestigio del Congreso y a la necesidad de tomar la iniciativa para corregir todos los vicios, mañas y escándalos de corrupción que han sido casi endémicos en ese cuerpo colegiado, antes de que en las urnas los sacaran de sus cómodas poltronas y perdieran sus enormes privilegios.

La triste realidad es que en tantos años ni el Congreso cambió, ni los electores los cambiaron. Por el contrario su desprestigio ha ido aumentando a punto tal que una encuesta de Invamer muestra que el 87% de los colombianos tienen una opinión desfavorable del Congreso, nivel de descalificación casi tan alto como el de la guerrilla, lo cual es muy grave pues refleja una profunda desconfianza en el funcionamiento del sistema democrático.

La mayoría de los congresistas (no todos porque hay muchas valiosas excepciones) continuaron con las mismas prácticas clientelistas: unos comprando votos para hacerse elegir, otros vendiendo sus votos por puestos, contratos o notarías. Además con casos evidentes de corrupción, como los intentos de sobornos a jueces del exsenador Pulgar, o los cuatro congresistas vinculados al robo de $70.000 millones al MinTic. Hoy son más de 30 los congresistas investigados por la Fiscalía o la Corte Suprema por casos de corrupción.

Ninguna institución puede funcionar bien con ese tipo de integrantes que, demás eligen como sus dignatarios a plagiadoras de tesis o personajes sin la mínima preparación académica o con vocación de cantantes. Si a esto se añade la práctica de los gobiernos de turno de repartir mermelada para lograr la aprobación de sus proyectos o para evitar las mociones de censura a sus ministros, se tiene la receta perfecta para un poder legislativo que no cumple con las responsabilidades que tiene en la democracia.

Porque el Congreso no ha sido capaz de sacar adelante reformas tan necesarias para el país como la electoral, la de la justicia o la de ordenamiento territorial. Tampoco ha sido capaz de auto reformarse aprobando reiteradas propuestas de las minorías para reducir el número de parlamentarios, disminuir sus períodos de vacaciones de 18 semanas, o adoptar medidas de austeridad en sus salarios y prebendas.

La admonición de “o cambiamos o nos cambian” tiene ahora una connotación peligrosa, porque el mal funcionamiento del Congreso pone en duda todo el sistema de la democracia representativa y se abren las puertas a regímenes totalitaristas cuando los pueblos caen en la trampa de creer que hay dictadores buenos, o por lo menos mejores que los corruptos que ellos mismos han elegido.

Por eso es tan importante votar y votar bien en las elecciones del próximo domingo. No hay que perder la esperanza porque hay una excelente lista de la Coalición de la Esperanza.

MAURICIO CABRERA GALVIS
Consultor privado

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