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Mauricio Cabrera Galvis

Descoordinación económica

El país necesita en estos momentos una verdadera coordinación entre las diferentes autoridades económicas, con criterios técnicos y no políticos.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
febrero 06 de 2022
2022-02-06 08:44 p. m.
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¿Cuál es la situación real de la economía colombiana? ¿Está recalentada y es necesario enfriarla subiendo las tasas de interés, o está débil y es necesario estimularla para acelerar el crecimiento? O ¿ninguna de las anteriores?

El contrapunteo reciente entre el presidente Duque y la junta del Banco de la República sobre la subida de las tasas de interés, ha hecho evidente que entre las autoridades económicas hay diferencias profundas frente al diagnóstico y las políticas que se deben seguir en estos momentos. Por eso ambos están incumpliendo el mandato constitucional que ordena que las funciones del banco central “se ejercerán en coordinación con la política económica general”.

Para el Banco de la República el problema es la inflación, pues el incremento de los precios va para el 6% anual. Por eso en cuatro meses ha subido sus tasas de interés desde 1,75% hasta 4%.

La preocupación del Banco por la tasa de inflación es valida pero exagerada. Es cierto que ya es el doble de su meta. Sin embargo es equivocado utilizar el instrumento de subir las tasas de interés, pues el origen de la inflación no es el exceso de demanda, sino que es una inflación de costos, de origen externo.

Los precios están aumentando en todo el mundo; en Europa y en Estados Unidos la inflación es mayor que en Colombia, por el aumento del precio del petróleo y las materias primas, los costos de los fletes y la escasez de insumos básicos de la producción por las disrupciones de la pandemia.

En estas circunstancias, un apretón monetario que reduce el consumo y la inversión, si puede disminuir el aumento de los precios pero a costa de frenar la economía y, eventualmente, provocar una recesión. Por su parte el gobierno también se equivoca en sus políticas.

Espera que el crecimiento de PIB sea 10% en el 2021, pero sigue manteniendo innecesarios estímulos y gabelas tributarias de elevado costo fiscal, como si la economía todavía estuviera en recesión, tales como días sin IVA, reducción del IVA a sectores privilegiados, subsidios a las empresas que les mejoran las utilidades sin aumentar el empleo.

Una visión irónica diría que si hay coordinación entre el gobierno y el Banco. Como los estímulos del primero -que pueden tener un propósito electoral- si pueden recalentar la economía, el Banco tiene que poner el freno de mano para que a la inflación de costos no se sume una inflación de demanda.

La combinación de acelerador y freno puede ser neutra para la inflación promedio, pero tiene efectos negativos de eficiencia y distribución. Los estímulos los reciben unos cuantos sectores privilegiados, mientras que el aumento de las tasas de interés golpea a todos los deudores y frena las decisiones de inversión de todos los sectores.

El país necesita en estos momentos una verdadera coordinación entre las diferentes autoridades económicas, con criterios técnicos y no políticos.

MAURICIO CABRERA GALVIS
Consultor privado.

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