Mauricio Cabrera Galvis
Columnista

Desempleo y productividad

Hubo incentivo de invertir en maquinaria, pero buena parte de la inversión no se hizo para mejorar la producción sino para sustituir empleados. 

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 22 de 2019
2019-09-22 08:12 p.m.
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El desempleo sigue creciendo, se siguen destruyendo puestos de trabajo y aumentando el número de personas que no encuentran empleo. Así mismo crece la incapacidad para explicar las causas de esta tragedia social y económica, y la repetición de trasnochadas recetas para disminuirlo, que ya en el pasado mostraron su ineficacia.

En el último mes la tasa de desempleo llegó a 10,7%, frente al 9,7% de hace un año, desaparecieron 191.000 empleos y aumentó en 253.000 el número de desempleados para llegar a 2,7 millones. El panorama es más oscuro, pues 9,1 millones de personas, que representan el 40% de los ocupados, son subempleados que no tienen un empleo formal o adecuado.

Las soluciones propuestas desde los gremios y algunos centros de investigación insisten en la receta neoliberal que se ha venido aplicando desde el 2002: hay que flexibilizar el mercado laboral y reducir los costos laborales para que las empresas contraten más trabajadores. Así se recortaron los pagos por horas extras y festivos, se permitió la estafa de algunas mal llamadas cooperativas de trabajo (afortunadamente ya controladas), o se disminuyeron algunos costos parafiscales; ¡y el desempleo ahí!

No pretendo tener la explicación de tan alto desempleo estructural, pero si creo que es una equivocación tratar de entenderlo únicamente desde la perspectiva estrecha del mercado laboral, es decir desde las condiciones de la oferta y demanda de trabajo. Hay que analizarlo desde la macroeconomía, es decir desde el comportamiento de la oferta y demanda agregadas.

Algunas piezas de información para tratar de armar el rompecabezas del empleo. Según el Dane, desde el 2005 la producción nacional ha subido 71%, pero el número de personas ocupadas (que son las producen los bienes y servicios) ha crecido menos de la mitad, solo 32%. El sector más dinámico ha sido el financiero, que ha crecido 165%, pero la contratación de trabajadores solo 56%, menos de la tercera parte.

El caso más dramático es el del sector agrícola que en el mismo período ha crecido 45%, mientras que los trabajadores de este sector han disminuido (si, ¡disminuido!) 2%. En el sector industrial la producción ha crecido 36% y el empleo solo 12%, pero las cifras de la encuesta mensual del mismo Dane muestran una caída del empleo industrial de 4%.

El aumento de la productividad media de los trabajadores (es decir que el producto por trabajador ha crecido) puede estar relacionado con otro fenómeno que mencioné hace una semanas: que el incremento de la inversión en capital fijo ha sido de 134%, es decir más del doble que la expansión de la economía. Así como ha crecido la relación Producto/Trabajo, ha decrecido la relación Producto/Capital.

Una posible explicación de estas tendencias es el cambio en los precios relativos del capital y del trabajo. No porque los salarios o los costos laborales se hayan incrementado mucho, sino porque los bienes de capital se abarataron en este período por tres factores: la revaluación, la reducción de aranceles y los equivocados estímulos tributarios.

En consecuencia hubo un incentivo a invertir en maquinaria y equipos, pero buena parte de esta inversión no se hizo para incrementar la producción sino para sustituir trabajadores ¿Por qué no aprovecharon las empresas para producir más y contratar más trabajadores? Por una razón simple: no tenían a quién vender sus productos porque los consumidores estaban comprando bienes importados.

Mauricio Cabrera Galvis
Consultor privado.
macabrera99@hotmail.com

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