Mauricio Cabrera Galvis
columnista

EE. UU. vs. China, ¿y nosotros qué?

La restricción de las ventas chinas a EE.UU. disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados. 

Mauricio Cabrera Galvis
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Mauricio Cabrera Galvis
junio 03 de 2019
2019-06-03 07:15 p.m.
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Mientras en Colombia seguimos estancados en debates promovidos por sectores que insisten en ponerle trabas al proceso de paz y mantener una polarización ,que, como dijo el gerente del Banco de la República, ya está perjudicando la economía, el mundo sigue girando con movimientos que nos pueden hacer mucho daño si nos descuidamos.

Uno de estos es la guerra comercial entre Trump y China, que ha venido escalando hasta niveles que amenazan alterar toda la estructura del comercio internacional e incluso volver a dividir el mundo como en las épocas de la Cortina de Hierro, pero ahora peor porque serían barreras tecnológicas y comerciales. Nosotros somos observadores marginales en esa guerra de gigantes, pero como dice el proverbio africano ‘cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan’.

La guerra comercial se está intensificando. La empezó Trump imponiendo aranceles a un grupo limitado de productos chinos; reviró Pekín haciendo lo mismo y ya va en 200.000 millones dólares de productos chinos sujetos a aranceles del 25 por ciento. En otro frente, se prohibió la venta de tecnología gringa a la gigante de telecomunicaciones Huawei, y ya China respondió creando una lista negra de empresas que “dañen gravemente los derechos e intereses legítimos de las compañías chinas”.

Toda esa pelea nos afecta por dos canales, el comercial y el financiero. China es nuestro segundo socio comercial después de Estados Unidos, pero es el país con el que tenemos el mayor desbalance comercial, pues le vendemos 4.000 millones de dólares e importamos 10.000 millones, con el agravante de que el 90 por ciento de las exportaciones son hidrocarburos.

La restricción de las ventas chinas a Estados Unidos disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados para sus productos, todo lo cual llevará a que crezca nuestro déficit comercial con ese país. Lo primero porque disminuirá la demanda china de materias primas, incluido el petróleo, y lo segundo porque las empresas chinas son expertas en bajar precios y hacer dumping para aumentar sus ventas, de manera que ahora nos inundaremos de los productos que no puedan vender en otras partes.

De otra parte, para compensar a los agricultores gringos por los aranceles chinos, Trump acaba de otorgarles nuevos subsidios por 16.000 millones de dólares, lo que puede facilitarles las exportaciones a otros países, como Colombia en el caso de la soya y el trigo.

Un daño colateral de la guerra es que, como la subida de aranceles a China no le ha funcionado a Trump para reducir el enorme déficit comercial de su país, pues muchos productos chinos están siendo reemplazados por mexicanos, entonces decidió imponer un arancel de 5 por cientio a todas las importaciones desde México, con la disculpa de castigarlo por no parar a los migrantes centroamericanos. Esto también puede incrementar nuestro déficit comercial con el país azteca que ya suma 2.000 millones de dólares.

El análisis de las consecuencias financieras de la guerra comercial tendrá que esperar para otra columna. Por ahora, basta decir que la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados por esta guerra ha llevado a grandes salidas de capital de los países emergentes. En lo corrido del año, se estima que han salido 116.000 millones de dólares, lo que está afectando los precios de las acciones en esos países y devaluando sus monedas. Ese impacto ya lo estamos sintiendo en Colombia.

Mauricio Cabrera Galvis
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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