Mauricio Cabrera Galvis
columnista

El laberinto del ‘brexit’

Un camino para salir del laberinto sería volver a preguntarle al pueblo británico si confirma o cambia su decisión de salir de la Unión Europea.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
abril 08 de 2019
2019-04-08 09:15 p.m.
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Con el referendo con en el cual el voto popular aprobó, por una escasa mayoría el brexit, es decir la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), los ingleses se metieron en un laberinto en el que el Minotauro resultó no ser el monstruo que pintaron las mentiras de los promotores del brexit, y la salida del laberinto es una caída libre a un precipicio en el cual se va a destruir la unidad nacional, quebrar la economía, fragmentar los partidos políticos y hasta revivir la guerra en Irlanda.

En el mito griego, Teseo entra al laberinto decidido a acabar con el monstruoso Minotauro que devoraba a los jóvenes atenienses; lo encuentra, lo mata, y con la ayuda del hilo de Ariadna vuelve sobre sus pasos hasta salir victorioso por donde había entrado. En la realidad inglesa, la primer ministro Theresa May entró sin mucha gana al laberinto de la negociación –ella misma había sido partidaria de permanecer en la UE– y se encontró con que era peor matar al Minotauro de la UE que convivir con él, y, lo peor de todo, rompió su hilo de Ariadna y perdió el camino de regreso.

El origen del problema está en la campaña de mentiras con que los enemigos de permanecer en la UE lograron engañar a buena parte de la población y así obtener una pequeña mayoría del voto popular en el referendo. Allá también la campaña se hizo para que ‘la gente saliera a votar verraca’, y les funcionó porque muchos se creyeron el cuento de que salirse de la Unión Europea era la solución para los problemas del Reino Unido.

Lo que los ingleses han aprendido, en más de dos años de duras negociaciones, es que pertenecer a la UE tiene costos y sacrifica algunos aspectos de la soberanía nacional, pero que salirse de ella es más costoso y va a agravar los problemas de su país.

Los partidos políticos están divididos y en el Parlamento no han podido acordar una estrategia para salir del laberinto, porque la mayoría de los parlamentarios están en contra del brexit o no quieren hacerlo en los términos y condiciones impuestos para la UE –que no va a dejar que un país se salga gratis de la unión–.

A pesar de la evidencia del daño que le haría al país el brexit, Theresa May insiste en continuarlo porque se dice que como el no permanecer en la UE ganó el referendo, esa es la voluntad del pueblo expresada en las urnas y no cumplirla seria violar las reglas de la democracia.

Ese argumento no es siempre cierto. Primero, porque es cuestionable la validez de resultados electorales obtenidos con medios fraudulentos, por ejemplo, con compra de votos o con fraude al sufragante. Segundo, porque otra de las reglas de la democracia es que los votantes pueden cambiar de opinión, y así sucedió en Inglaterra, donde después del referendo hubo elecciones generales y el pueblo eligió una mayoría de parlamentarios partidarios de permanecer en la UE.

Un camino para salir del laberinto, sería volver a preguntarle al pueblo británico si confirma o cambia su decisión de salir de la Unión Europea, es decir un segundo referendo, pero con una pregunta que especifique claramente y sin mentiras los costos y beneficios de hacerlo.

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