Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Noticias económicas preocupantes

El clima de pesimismo incide en las decisiones de compra e inversión, es decir frena la demanda interna y el crecimiento económico.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 19 de 2019
2019-05-19 05:14 p.m.
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Mientras el país está distraído en el debate sobre una extradición que no sirve para nada en la lucha contra el narcotráfico, pero sí para polarizar el proceso de paz y encubrir los problemas de la Fiscalía, pasan de agache noticias económicas que son preocupantes.

La primera es el lento ritmo de crecimiento de la economía. El Dane reportó que el primer trimestre de este año el PIB creció 2,8 por ciento anual. Resultado un poquito mejor que el del año pasado, pero quedó muy por debajo de las expectativas de las autoridades y de algunos analistas que estaban esperando una expansión del 3,3 por ciento en el trimestre.

La situación es peor de lo que sugieren estas cifras. Como el comportamiento de la economía es variable a lo largo del año –por ejemplo, hay mucha más actividad en el último trimestre por las ventas decembrinas–, el Dane ha empezado a publicar datos corregidos de efectos estacionales y de calendario, que permiten una comparación más realista de la evolución de la producción y las ventas. Según estas cifras, la economía se estancó, pues el crecimiento frente al trimestre anterior fue 0 por ciento, y en el año completo de solo 2,3 por ciento.

Así las cosas, parece casi imposible que para el 2019 se logre la meta oficial de un crecimiento del 3,5 por ciento. Algunos analistas han rebajado sus proyecciones de crecimiento del PIB, incluso por debajo del 3 por ciento anual, que si resultan ciertas, se afectará el recaudo de impuestos y aumentará el déficit fiscal, a la vez que afectará la creación de puestos de trabajo con el consiguiente incremento del desempleo, que ya se empezó a dar.

Otro frente de preocupación es el sector externo, donde se ha aumentado el déficit comercial, con exportaciones estancadas, a pesar de los mayores precios del petróleo, y unas importaciones disparadas, tal vez anticipándose a una mayor devaluación del peso. En efecto, las importaciones de bienes de consumo crecieron 16 por ciento, y el total de compras en el exterior el 10,1 por ciento. En consecuencia, la balanza comercial registró en solo tres meses un saldo negativo de casi 2.400 millones de dólares, el doble del año pasado.

Las perspectivas en este frente también son peores. Como van las cosas, la cuenta corriente de la balanza de pagos puede llegar a un saldo negativo superior a 4 por ciento del PIB, en un contexto de turbulencia en los mercados internacionales por las guerras comerciales declaradas por Trump, lo que puede aminorar los flujos de capitales hacia países en desarrollo y dificultar la financiación de ese déficit.

Para completar el panorama de preocupaciones, factores como la parálisis de la actividad legislativa o la aprobación a pupitrazo y sin análisis del Plan de Desarrollo, como resultado de las confrontaciones políticas y la polarización, están disminuyendo la confianza de los empresarios y sobre todo los consumidores. Así lo muestran indicadores como las encuestas de Fedesarrollo, que coinciden con la última de Gallup, en la que la percepción de que la situación en el país está empeorando pasó, en los últimos tres meses, del 64 al 70 por ciento. Este clima de pesimismo incide en las decisiones de compra e inversión, es decir frena la demanda interna y, por lo tanto, el crecimiento económico. Estas preocupaciones deberían ser la prioridad de las autoridades.

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