Mauricio Cabrera Galvis

Vergüenza en la vía Panamericana

La nula prioridad que le han dado los gobiernos a este corredor vial contrasta con la importancia que tienen Ecuador y Perú en el comercio exterior.

Mauricio Cabrera Galvis
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Mauricio Cabrera Galvis
abril 21 de 2019
2019-04-21 02:13 p.m.
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El título de esta columna no se refiere a las consecuencias del reciente bloqueo de la carretera Cali-Popayán, ni al desencuentro del presidente Duque con la minga indígena después de levantado el bloqueo. La gran vergüenza de la vía Panamericana,es que, a pesar de su gran importancia estratégica para el país, es todavía una carreterita de muy bajas especificaciones. Lo peor de todo es que no hay ni siquiera planes para construir una verdadera autopista de doble calzada.

La vía Panamericana es la única conexión terrestre de Colombia con el sur del continente, con un alto volumen de tránsito, tanto de pasajeros como de carga, pues es el paso obligado de buena parte de las mercancías que vendemos a países como Ecuador y Perú. Desde el norte y centro del país hasta Cali, se cuenta ya, o están en proceso de construcción con gran parte de los tramos en doble calzada, pero desde allí hacia el sur es una vía con especificaciones del siglo pasado.

Para recorrer hoy los 490 km del trayecto Cali-Rumichaca (en la frontera con el Ecuador), un carro puede demorar más de 10 horas (si no encuentra derrumbes) y un vehículo de transporte de carga el doble o más. Solo los primeros 50 km hasta Santander de Quilichao son de doble calzada, mientras que el resto es una vía de calzada sencilla, donde la velocidad promedio no llega a los 50 km/hora.

Entre el programa de concesiones de carreteras 4G están incluidos solo dos tramos de esta vía: 76 km, de Santander de Quilichao a Popayán y 82 km de Pasto a Rumichaca. Para el trayecto más largo, los 250 km de Popayán a Pasto no hay ningún proyecto de concesión en marcha y continuará siendo el cuello de botella, con el descenso al cañón del río Patía. Para colmo de males, de los dos tramos concesionados desde hace casi cuatro años, el primero no ha podido comenzar y el segundo tiene un avance de menos del 8 por ciento de las obras.

Es totalmente desproporcionada la poca participación que tiene este trayecto de la Panamericana en el programa de concesiones 4G. En efecto, este contempla la construcción de 8.500 km de carreteras, con una inversión cercana a los 45 billones de pesos, lo que significa que las nuevas vías en la ruta Cali-Rumichaca serán solo el 2 por ciento del total construido. Como referencia cabe recordar que en las Autopistas de la Prosperidad en Antioquia se están construyendo 1.200 km, es decir el 15 por ciento del total, y en la región Caribe 1.500 km, el 18 por ciento del total.

La nula prioridad que le han dado todos lo gobiernos a este corredor vial contrasta con la importancia que tienen Ecuador y Perú en nuestro comercio exterior. Con ventas de mercancías distintas a combustibles por valor de 1.600 millones de dólares, Ecuador es el segundo destino de estas exportaciones colombianas, superado solo por EE. UU. Perú, con 950 millones de dólares es el cuarto destino. Y buena parte de estas ventas salen por vía terrestre, con sobrecostos por las malas carreteras.

La vergüenza de los colombianos es pasar el puente internacional de Rumichaca y entrar al sistema de carreteras del Ecuador, frente a las cuales las vía Panamericana del antaño “coloso del norte” parecen casi una trocha.

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