Mauricio Reina

Los Beverly Ricos

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
agosto 24 de 2012
2012-08-24 04:14 a.m.
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Entre los enlatados televisivos que arrullaron la infancia de mi generación había uno que sobresalía por insulso y visionario: Los Beverly Ricos.

Era una comedia gringa sobre unos campesinos tejanos que, de repente, descubrían petróleo bajo su rancho. Aunque tenía un humor bastante tonto, tuvo la gracia de haber anticipado un fenómeno que habría de acecharnos tiempo después: el síndrome de los nuevos ricos.

Cuando digo ‘acecharnos’, me refiero a los colombianos.

Primero lo vimos en los esmeralderos, quienes hace 40 años permitieron el florecimiento de un singular nicho del mercado automotor: el de los Dodge Demon fosforescentes.

Después vinieron los traficantes de drogas con sus gustos estrafalarios, que hoy siguen retumbando en fastuosas fiestas en las Islas del Rosario.

Y ahora presenciamos un nuevo segmento de consumidores que ha aprovechado el auge económico del país y alimenta las arcas de los inverosímiles almacenes de marca que adornan nuestros centros comerciales.

Independientemente de que se trate de actividades legales o ilegales, esos grupos tienen algo en común: son beneficiarios de una bonanza económica súbita y la destinan a financiar consumo suntuario, sin invertir en mejorar su capital productivo para el futuro.

Tal vez, muchos colombianos no se reconozcan en esa caracterización y digan que ese perfil corresponde más bien a Venezuela, un país que ha malgastado durante años su riqueza petrolera y hoy enfrenta serias restricciones en su capital físico y humano.

¿Y es que acaso Colombia ha invertido bien la bonanza de exportaciones mineroenergéticas?

Definitivamente no. Como país estamos replicando ese comportamiento de nuevos ricos, consistente en malgastar unos recursos no renovables, mientras desaprovechamos la oportunidad de invertir en capital productivo que nos permita generar crecimiento económico en el futuro.

Esa es la triste conclusión del Inclusive Wealth Report, preparado por las Naciones Unidas, un estudio interesante que analiza el gasto de capital natural (explotación de recursos naturales) de varios países entre 1990 y 2008, y lo compara con las inversiones que hicieron en capital físico y humano en el mismo periodo.

Si esas economías invirtieron más de lo que gastaron, aumentaron su riqueza neta; si no, la disminuyeron y se convirtieron en naciones más pobres.

El estudio analiza una muestra de 20 países del mundo y concluye que solo dos redujeron su riqueza en ese periodo: Venezuela y Colombia.

Este resultado no debería sorprender, si se tiene en cuenta lo que hemos hecho con nuestro capital físico y humano: transitamos trochas del siglo XIX, y uno de cada dos muchachos colombianos que dice leer, no entiende lo que lee.

Aunque parezcamos nuevos ricos por el aumento de nuestro ingreso, somos nuevos pobres por el malgasto de nuestros recursos productivos, lo que nos deja muy mal parados para el día en que nos pase este cuarto de hora.

Este Gobierno ha hecho avances sustanciales para que el país ahorre parte importante de la bonanza. La adecuada inversión en capital físico y humano aún es una tarea pendiente.

Mauricio Reina

Investigador Asociado a Fedesarrollo

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