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Mauricio Reina

Déjà vu

La pregunta es quién estaría dispuesto a pagar por una programación tan parecida a la de la televisión abierta, si le empiezan a meter publicidad.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
abril 21 de 2022
2022-04-21 10:13 p. m.
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No hay nada más triste para un consumidor que ver cómo un producto premium, por el que se paga una buena suma, se empieza a volver corriente de la noche a la mañana.

Estos procesos de ‘commoditización’ son comunes en sectores en los que cuesta diferenciar el producto para ofrecer una experiencia superior, pero no es tan usual en mercados como el del entretenimiento en donde puede haber una gran diferenciación. Y a pesar de todo, esas cosas pasan. ¿Se acuerdan cuando arrancó la televisión por cable en Colombia, hace ya varias décadas? En ese momento, cuando lo único que teníamos era la televisión abierta y gratuita, se promovió el pago de una suscripción con una promesa de valor: mayor calidad de la programación y eliminación de la molestia de los anuncios publicitarios.

Con el paso del tiempo la ley de la ‘commoditización’ hizo de las suyas, y los paquetes originales perdieron calidad y se llenaron de publicidad. De esa manera, la promesa de valor original fue quedando relegada a canales y paquetes de un precio cada vez mayor.

Ahora, la pregunta del millón: ¿será que Netflix va a caer en la trampa de la ‘commoditización’? La inquietud puede parecer exagerada, tratándose de una de los productos más exitosos del mercado del entretenimiento en mucho tiempo. Sin embargo, no carece de sentido si tenemos en cuenta que esta semana Netflix anunció que perdió 200.000 suscriptores en el primer trimestre del año.

Según la empresa, esta situación obedece a dos motivos: la creciente competencia de otras plataformas y el hecho de que muchos suscriptores comparten sus contraseñas de manera indiscriminada, lo que aumenta la demanda por el producto sin que haya un incremento en los ingresos. La incidencia de esos factores puede ser tan grande, que la empresa anticipa que podría perder hasta 2 millones de suscriptores más el próximo trimestre.

¿Y cómo se puede encarar una situación como esta? En principio hay dos opciones: elevar la calidad del producto, para seguir enfrentando la competencia con mayor diferenciación, o hacer todo lo contrario: bajar la calidad para reducir costos.

Todavía es demasiado pronto para saber qué va a hacer la empresa, pero los primeros indicios son preocupantes. Por una parte, el CEO de Netflix ya ha empezado a hablar de la posibilidad de incluir publicidad en la plataforma, y por otra, la posibilidad de bajar la calidad de la programación en un mercado como el nuestro es cada vez más tentadora.

Cuando uno ve cuáles son las series más vistas en Colombia, encuentra repeticiones de telenovelas de hace 20 años y refritos de dramatizados de narcos. La gran pregunta que queda en el aire es quién estaría dispuesto a pagar por una programación tan parecida a la de la televisión abierta, si además de todo le empiezan a meter publicidad. Esa película ya la vimos.

Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo.
* Los comentarios expresados en esta columna no comprometen a la institución.

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