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Mauricio Reina
Columnista

¿Dólar a 4 mil?

A medida que transcurra el segundo semestre del año, las presiones devaluacionistas deberían atenuarse un poco.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
agosto 05 de 2021
2021-08-05 10:05 p. m.
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La manera como funcionan los medios de comunicación es muy peculiar. El precio del dólar lleva varios días por encima de 3.900 pesos, y aunque hay muchas personas inquietas, el tema sólo será noticia de primera plana cuando la tasa de cambio llegue a 4.000 pesos.

¿Hay tanta diferencia entre 3.920 pesos y 4.000 pesos? Por supuesto que términos monetarios sí, pero en ambos casos las fuerzas económicas en juego son prácticamente las mismas. En la actualidad hay factores que están impulsando el dólar hacia arriba, que están siendo compensados parcialmente por otros que lo jalan hacia abajo.

Los factores que impulsan el dólar hacia arriba han sido ampliamente discutidos en las últimas semanas. La decisión de las calificadoras de riesgo Standard and Poor’s y Fitch Ratings de quitar el grado de inversión a la deuda colombiana alimentó las presiones devaluacionistas desde mayo. Posteriormente, el dólar se ha fortalecido en el mundo como resultado de los crecientes temores de que la expansión de la variante Delta de la covid-19 pueda representar nuevos cierres de la economía en distintos países.

Esto sucede en una situación de la economía colombiana que no suele discutirse con frecuencia en los medios: la creciente diferencia entre lo que le compramos y lo que le vendemos al mundo. Nuestro déficit de Cuenta Corriente es uno de los más altos entre economías comparables de la región, lo que implica mayores necesidades de financiación externa y una mayor vulnerabilidad frente a eventos adversos del entorno. Esta situación genera crecientes preocupaciones en los financiadores externos, y mayores presiones sobre el precio del dólar.

¿Y qué factores están impulsando el dólar hacia abajo? Por un lado, los precios internacionales de productos de exportación, como el petróleo, el carbón y el café, están atravesando un buen momento que podría prolongarse y profundizarse si se confirma un nuevo ciclo global de los commodities. Por otro lado, el mercado financiero internacional tiene abundante liquidez, producto de las políticas monetarias expansionistas de los países desarrollados. Esa excesiva liquidez explica el que muchos fondos internacionales sigan interesados en títulos de deuda colombianos, a pesar de la pérdida del grado de inversión.

¿Y qué puede pasar en adelante? A medida que transcurra el segundo semestre del año, las presiones devaluacionistas deberían atenuarse un poco por la decisión de Ecopetrol de buscar nuevos recursos de crédito para optar por la adquisición de una porción dominante en ISA. Mientras tanto, en 2022 las fuerzas podrían revertirse si cambia la situación del mercado financiero global, lo que parece inevitable tomando en cuenta las crecientes presiones inflacionarias que se están incubando en el mundo desarrollado.

Por supuesto que a nadie escapa que el factor que más puede afectar el curso del dólar el año entrante será el resultado de las elecciones presidenciales, pero ese es un tema tan grueso que deberá esperar a una nueva columna.

Mauricio Reina
Investigador asociado de Fedesarrollo

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