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Mauricio Reina

El primer mes

¿Cómo es posible que en primer mes de su mandato haya sido institucionalista y a la vez haya mandado mensajes con talante antidemocrático?

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
septiembre 08 de 2022
2022-09-08 10:33 p. m.
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Un mes es un periodo demasiado corto para desentrañar la naturaleza de un gobierno. Sin embargo, el arranque de la administración Petro ha sido rico en hechos significativos que ofrecen señales buenas, malas y feas de lo que puede ser este cuatrienio.

Empecemos por lo bueno. Cuando se conocieron los resultados de las elecciones, la mitad de los colombianos temieron que estaba llegando al poder un presidente autoritario cuya primera acción de gobierno sería convocar a la gente a las calles para consolidar un régimen autocrático. Los hechos no han ido en esa dirección. Lo mejor de este inicio de mandato es que Petro está gobernando de acuerdo con las reglas democráticas, respetando las instituciones y moviendo sus principales iniciativas reformistas a través del Congreso. Hay que reconocer que en este proceso ha jugado un rol importante la clase política tradicional, por muy desagradables que puedan resultar algunos de sus miembros y sus prácticas.

Lo malo de este arranque se sintetiza en la relativización de la ley y el orden. Esa laxitud se ha hecho patente en los episodios de invasión de tierras, que ya abarcan ocho departamentos del país, ante los cuales tres prominentes figuras del gobierno (la vicepresidenta y los ministros de Agricultura y de Defensa) dieron un plazo de 48 horas para desalojar. Desde entonces ya han pasado 240 horas, los invasores no han desalojado y el gobierno no ha hecho mucho al respecto, erosionando la credibilidad de esos funcionarios y la percepción sobre su capacidad de hacer cumplir la ley.

A esto se suman ambiguos anuncios del gobierno en el sentido de que la aplicación de la ley también se flexibilizaría con la implementación de una justicia restaurativa para los delitos comunes, o con el ofrecimiento de negociaciones con bandas criminales. Todo ello se ha dado con el trasfondo de una fuerza pública defenestrada por la salida de buena parte de sus generales, y desconcertada por los anuncios erráticos del gobierno en materia de seguridad.

Finalmente, lo feo de este primer mes ha corrido por cuenta de polémicas posiciones del presidente y su gobierno que revelan simpatías con posiciones de talante antidemocrático. Esas acciones abarcan hechos como la ausencia de Colombia en la Asamblea de la OEA que condenó los abusos de la dictadura de Daniel Ortega, su feroz crítica a la justicia argentina por el pedido de un fiscal de condena de 12 años a Cristina Fernández por corrupción, o el señalamiento de que el voto libre de más de ocho millones de chilenos rechazando el proyecto de una nueva Constitución es el regreso del Pinochetismo.

¿Cómo es posible que en el primer mes de su mandato el presidente Petro haya sido institucionalista y a la vez haya mandado mensajes con talante antidemocrático? Vaya enigma… Probablemente haya que esperar a que pase el primer año de gobierno para resolverlo.

Mauricio Reina
Investigador asociado de Fedesarrollo.

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