Mauricio Reina
columnista

El salvavidas contra el coronavirus

El paquete que anunció el gobierno asciende a 1,4% del PIB... Cabe preguntarse si llegó la hora de revisar gabelas previstas en la Ley de Crecimiento.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
marzo 19 de 2020
2020-03-19 10:28 p.m.
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El paquete económico anunciado por el gobierno para enfrentar la crisis del coronavirus está bien encaminado, pero seguramente será insuficiente. Las medidas se pueden agrupar en tres categorías: apoyos a empresas y empleo formal; auxilios para los segmentos más vulnerables de la población; y recursos adicionales para la salud.

Esos objetivos son consistentes con la naturaleza de la crisis actual. A diferencia de otras del pasado, como las de 2009 o 1999, la presente situación conlleva al mismo tiempo problemas de oferta y demanda. La emergencia de salud pública, las políticas restrictivas adoptadas para enfrentarla y la creciente incertidumbre sobre su duración han atacado simultáneamente el ritmo de la actividad productiva y la capacidad de gasto de los consumidores.

Una situación como esta no se resuelve con fórmulas convencionales, como las bajas tasas de interés o los estímulos monetarios a la demanda (¿para salir a comprar qué, si no se puede salir?). La situación solo se puede empezar a resolver cuando el entorno del mercado (es decir, el del país) empiece a normalizarse. ¿Cuándo sucederá eso? Es imposible saberlo, pero la experiencia de China sugiere un plazo mínimo de tres meses, mientras que el máximo depende de la idoneidad de las políticas aplicadas por cada gobierno.

En ese sentido, lo que una política pública debe buscar ante todo es garantizar que los agentes económicos (empresas y trabajadores) lleguen a la otra orilla con el menor daño posible. A las empresas hay que darles oxígeno financiero para soportar una caída temporal de las ventas, atado a incentivos para garantizar que se conserve el mayor volumen de empleo posible. También es esencial generar transferencias monetarias para garantizar la manutención de la población más vulnerable y la que está desvinculada de la economía formal. Así mismo, hay que garantizar los recursos para que el sector salud pueda atender lo mejor posible el pico de la curva de contagios, que llegará en pocas semanas.

Las medidas anunciadas por el gobierno están bien orientadas a esos propósitos. Además tienen la virtud de que no implican mayor endeudamiento público (en tanto se financiarán con recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) y el Fondo de Pensiones Territoriales (FONPET), lo que no deteriora la posición fiscal del país en momentos en que las calificadoras de riesgo tienen listos sus lápices rojos.

Lo delicado del asunto es que si fuera necesario ampliar la magnitud y la cobertura de las medidas en los próximos días, no sería posible hacerlo sin descuadrar las cuentas fiscales.

Para dar una idea de la magnitud del descuadre potencial, cabe recordar que el paquete que acaba de ser anunciado por el gobierno asciende a alrededor de 1,4 por ciento del PIB, suma muy inferior a los rescates anunciados por otros países como Alemania (15 por ciento del PIB), Francia (14 por ciento), España (8 por ciento) o Estados Unidos (4 por ciento).

Ante esas cifras, hay que preguntarse de una vez por todas si no llegó la hora de revisar a fondo las gabelas tributarias previstas en la Ley de Crecimiento.

Mauricio Reina
Investigador asociado de Fedesarrollo.


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