Mauricio Reina
Columnista

Fractura múltiple 

El país político, que debería ser el llamado a encontrar salidas, está cada vez más desprestigiado y alejado del país real.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
julio 22 de 2021
2021-07-22 07:00 p. m.
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El principal problema que enfrenta Colombia es la fractura múltiple del país. Con la pandemia se incrementó la brecha entre segmentos de la sociedad, con un deterioro de la distribución del ingreso y un aumento de la pobreza. Además se ha profundizado la fragmentación del territorio, con el fortalecimiento del narcotráfico y las bandas criminales en vastas regiones donde cada vez rige menos el Estado de Derecho. Y el país político, que debería ser el llamado a encontrar salidas, está cada vez más desprestigiado y alejado del país real. Con estas divisiones, es imposible que todos jalemos para el mismo lado.

El pasado 20 de julio era clave para precisar el estado de algunas de esas fracturas. La instalación del Congreso por parte del presidente Duque fue un termómetro de la situación del país político y su sintonía con el país real, y las manifestaciones sirvieron para medir el voltaje de la protesta social y la reacción del estado frente a los actos vandálicos que suelen acompañarlas.

¿Y cual es el balance? En primer lugar, la magnitud de las manifestaciones fue menor que la esperada. Es cierto que hace rato el Comité del Paro decidió canalizar sus demandas por la vía legislativa, pero ni siquiera la marcha que los acompañó desde el Parque Nacional fue caudalosa. Los actos de violencia también fueron menores que lo previsto. Por supuesto que no deberían pasar hechos como los 57 policías heridos en Bogotá, o el aleve ataque por la espalda a una agente del ESMAD en Medellín, pero las autoridades reconocen que los destrozos fueron menores que en otra ocasiones y no correspondieron a la batalla épica que anunciaron algunos violentos. Entre tanto, el 20 de julio el Congreso se vistió, como pocas veces, de divisiones y polarización. El presidente Duque ignoró a la oposición en su discurso y abandonó el recinto antes de oír sus réplicas. La coalición de gobierno le corrió el butaco a la Colombia Humana, al votar en blanco cuando se propuso a Gustavo Bolívar para la segunda vicepresidencia del Senado. La oposición profundizó su división con la escandalosa disputa entre la Alianza Verde y el Pacto Histórico por ese mismo hecho. Y varios fanáticos de la oposición no encontraron mejor cosa que hacer en la instalación del Congreso que dedicarse a insultar a la fuerza pública. Así están las cosas después del 20 de julio: la protesta social debilitada, a pesar de que los programas sociales del gobierno aún no tienen su financiación garantizada; la violencia de los vándalos menguada, aunque con su ferocidad intacta; y el país político polarizado, como pocas veces en el pasado reciente. Todo esto constituye un equilibrio inestable, tremendamente inestable, cuando apenas faltan diez meses para las elecciones presidenciales. Lo único que está claro es que cada vez es más difícil que todos jalemos para el mismo lado.

Mauricio Reina
Investigador asociado de Fedesarrollo
mauricioreina2002@yahoo.com

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