Mauricio Reina
Columnista

Lobo con piel de oveja

Viene una moñona aterradora: aumento en el desempleo, y una reducción de acceso al crédito generada por una iniciativa irresponsable. 

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
mayo 14 de 2020
2020-05-14 11:10 p.m.
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En estos tiempos difíciles de coronavirus, cuando todos los días hay que hablar de problemas y desastres, mejor cambiemos de tema. Hablemos de algo que también promete traer problemas y desastres, pero de otra naturaleza. Mucha gente no lo ha visto porque viene disfrazado: es un lobo con piel de oveja.

Se trata de un proyecto que está a punto de convertirse en ley en el Congreso, y que propone un borrón y cuenta nueva para algunos deudores que estén reportados en las centrales de crédito. Entre otras cosas, el proyecto reduce el lapso de tiempo que un moroso permanece reportado en esas centrales, y además prevé un periodo de amnistía de un año para que los que tengan deudas atrasadas se pongan al día y salgan así de las listas de mora.

La piel de oveja del proyecto es evidente. Sus defensores dicen que buscan que haya un mayor caudal de crédito para más colombianos. Argumentan que no todos los deudores morosos son iguales, y que así como muchos tienen una cultura estructural de no pago, que los hacen problemáticos para la operación del sistema económico, otros han caído en esa condición por problemas coyunturales o por simple descuido. Los promotores del proyecto argumentan que no es justo que este segundo grupo quede estigmatizado y se restrinja su acceso a nuevos créditos.

Pero basta con jalar un poco la piel de oveja para que se vea el lobo. La razón de ser de las bases de datos que llevan la historia crediticia de las personas no es hacerle daño a nadie, sino por el contrario resolver un problema de mercado.

Cuando alguien solicita un crédito al sistema financiero, tiene dos maneras de argumentar que puede responder. La primera es ofreciendo una garantía física de pago, como la hipoteca de un inmueble. Lamentablemente la mayoría de los colombianos no tienen activos físicos para hipotecar, pero tienen la alternativa de recurrir a otro gran activo: su buen desempeño pasado en el pago de sus deudas.

Cuando hay registros de historia crediticia, vale la pena ser buena paga porque la gente que es seria con sus deudas está bien calificada y puede acceder a nuevos créditos. Al borrar parte de esos archivos, las entidades financieras pierden un recurso clave para poder prestarles a quienes no tienen activos físicos para respaldar su deuda.

De esta manera, el proyecto en cuestión termina teniendo un efecto totalmente opuesto al que se supone que busca: limita el acceso a préstamos formales para un segmento de la población que queda con una historia crediticia incompleta. ¿El resultado? Un menor volumen de crédito formal, en perjuicio de los afectados y de toda la economía.

Algunos creen que los promotores del proyecto de ley son personas bien intencionadas que no han visto el inmenso problema que pueden generar, mientras otros piensan que esta iniciativa está teñida de populismo y demagogia. Al margen de cuál sea la interpretación correcta, lo cierto es que se viene una moñona aterradora: un aumento en el desempleo por cuenta del coronavirus, y una reducción de acceso al crédito generada por una iniciativa irresponsable.

Mauricio Reina
Investigador asociado de Fedesarrollo.
mauricioreina2002@yahoo.com

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