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Mauricio Reina

Petro y Estados Unidos

La reunión de Petro con el CEA da pistas y deja interrogantes sobre cuál sería la actitud de él, en caso de ser presidente.

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
mayo 19 de 2022
2022-05-19 08:00 p. m.
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Esta semana Gustavo Petro se reunió con representantes de más de cien empresas estadounidenses afiliadas al Consejo de Empresas Americanas (CEA). La reunión da pistas y deja interrogantes sobre cuál sería la actitud del candidato, en caso de ser presidente, hacia el aliado externo más importante que ha tenido Colombia durante más de un siglo.

Entre los temas que destacó tras el encuentro el presidente del CEA, Ricardo Triana, hay tres que vale la pena subrayar. El primero es la confirmación por parte de Petro de su feroz oposición a los sectores petrolero y carbonífero, a los que les daría un plazo de 12 años para desaparecer del territorio nacional.

Este anuncio es consistente con el que ha hecho previamente de prohibir nuevas licencias de exploración petrolera en caso de llegar a la Casa de Nariño, como parte de su estrategia contra el cambio climático. Vale la pena aclarar que la animadversión de Petro hacia estos sectores va más allá de sus objetivos ambientales. Pocas horas antes, en una intervención en Sahagún, el candidato había igualado estos sectores con los cultivos de coca, con las connotaciones legales y de erosión del Estado que ello conlleva.

El segundo tema relevante fue su mensaje de que respetará la estabilidad jurídica a las empresas estadounidenses presentes en el país. Esta afirmación es contradictoria con lo que propone para el carbón y el petróleo, que en pocas palabras implica que las reglas del juego se respetarán hasta que se cambien.

El tercer tema es la reiteración de su intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC), teniendo en cuenta el deterioro que ha tenido la balanza comercial bilateral para Colombia desde que entró en vigor el acuerdo. Lo que él no aclara es que la balanza comercial de Colombia con el resto del mundo se ha deteriorado aún más que con Estados Unidos en ese periodo, lo que pone en una perspectiva totalmente distinta la valoración del TLC. No sobra recordar que la renegociación de un tratado exige la voluntad de las dos partes, y Estados Unidos ha manifestado que no tiene interés de avanzar en ese sentido.

Los planteamientos de Petro y la lectura de su programa no permiten inferir si su política hacia Estados Unidos en un potencial mandato sería de confrontación o de convivencia. Ante esa incertidumbre conviene recordar que la posición actual de Estados Unidos hacia Colombia se resume en el proyecto de ley presentado por el senador Bob Menéndez (U.S. - Colombia Strategic Alliance Act) y anunciado por el presidente Biden al presidente Duque en el mes de marzo.

Allí queda claro que la administración demócrata defiende, entre otras cosas, objetivos como la implementación del Acuerdo de paz, la eliminación de la aspersión con glifosato, y la defensa de líderes sociales y ambientales. ¿Buscaría Petro una confrontación con esos objetivos en caso de ser presidente?

MAURICIO REINA
Investigador asociado de Fedesarrollo

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