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Mauricio Reina

Suerte el domingo

Cuando faltan sólo dos días para las elecciones, la inquietud acerca de cómo le iría a la economía con uno u otro candidato está más vigente que nunca

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
junio 16 de 2022
2022-06-16 08:49 p. m.
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Cuando faltan sólo dos días para las elecciones, la inquietud acerca de cómo le iría a la economía con uno u otro candidato está más vigente que nunca. A mi juicio hay tres criterios clave en esta discusión. ¿Cuál de los dos le daría mayor continuidad a la economía de mercado y la iniciativa privada? ¿Cuál de los dos programas de gobierno es más sostenible desde el punto de vista económico y social? ¿Cuál de los dos candidatos respetaría en mayor medida las instituciones democráticas?

Aunque no tenemos todas la información sobre la mesa, porque Hernández sigue siendo un enigma en ciertos aspectos, vale la pena ensayar algunas respuestas. Las diferencias en cuanto al primer criterio son evidentes. Petro propone aumentar el tamaño del Estado y reducir el espacio para la iniciativa privada. Sus propuestas representan un costo incremental para el erario de entre $25 y $100 billones, dependiendo su alcance y cobertura reales, y proponen desplazar al sector privado de sectores clave como la salud y las pensiones. Entre tanto, Hernández en principio favorecería la iniciativa privada, aunque su programa no está exento de ideas intervencionistas como un aumento de los aranceles, o el control de precios en la salud y el transporte.

La sostenibilidad de las políticas del próximo gobierno es clave. De nada sirve arrancar en uno u otro sentido, si al poco tiempo las iniciativas ceden ante el peso de la inconformidad social o las limitaciones fiscales. Las propuestas de Petro enfrentan los problemas sociales más apremiantes que tiene el país (pobreza, inequidad y desempleo), especialmente en segmentos de la población como los jóvenes y las mujeres. Sin embargo, sus objetivos no son financiables ni siquiera con la reforma tributaria de $50 billones que propone, y menos aún si hiciera efectiva su idea de prohibir nueva exploración de petróleo. Hernández, mientras tanto, cojea seriamente en ambos frentes: sus propuestas sociales son claramente insuficientes dada la apremiante realidad nacional, y sus iniciativas tributarias son tan magras que parecen ignorar la estrechez de las finanzas públicas.

¿Y cuál de los dos respetaría más las instituciones democráticas? En ese frente los dos candidatos salen debiendo. Durante su mandato como alcalde, Petro demostró ser extremadamente voluntarista en sus decisiones, desoyendo a los organismos de control y confrontando pendencieramente al Concejo. Además su llamado a sus bases para llenar la Plaza de Bolívar cuando fue destituido por la Procuraduría es un anticipo de lo que podría pasar en estos tiempos de estallido social si se le oponen las instituciones. Entre tanto, el respeto de Hernández por las mismas se resume en dos episodios que se han vuelto tristemente célebres: su cachetada a un concejal de Bucaramanga y su frase de ‘me limpio el c… con la ley’.

Que tengan suerte con su voto este domingo.

Mauricio Reina
Investigador asociado Fedesarrollo.

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