Miguel Gómez Martínez

Bueno es culantro…

Si la Dian quiere más información, que mejore sus sistemas, porque los datos ya los tiene.

Miguel Gómez Martínez
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Miguel Gómez Martínez
febrero 29 de 2012
2012-02-29 04:55 a.m.
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Ironías de la vida política, al mismo tiempo, que con orgullo, el Gobierno anunciaba un decreto para simplificar trámites, la Dian informaba que el formulario para la declaración de renta pasaba de una a once páginas. Por un lado, el Gobierno buscando simplificar la vida de los ciudadanos y, de forma simultánea, otra entidad gubernamental complicando las cosas.

Todavía no está claro quiénes deberán llenar el formulario de once páginas. Pero este es un paso atrás. Desde cuando César Gaviria, ministro de Hacienda de Virgilio Barco, impulsó la célebre Ley 75 de 1986, el país ha buscado –no siempre con éxito– simplificar los procesos tributarios y hacer del pago de impuestos un proceso más sencillo.

El anuncio de la Dian es un mal precedente, pues obliga a los declarantes a repetir una información que la Dian ya posee en los medios magnéticos. Según la Resolución 11429/ 2011, están obligados a reportar en medios magnéticos quienes tengan ingresos anuales superiores a los 500 millones de pesos. Ello implica el desglose del Balance y del PyG con sus anexos. También hay que reportar facturación por encima de 500 mil pesos y gastos superiores al mismo monto. No hay que olvidar que los que tengan ingresos inferiores a 500 millones anuales están obligados a reportar información sobre retenciones en la fuente e IVA. Si el valor de las retenciones en la fuente es superior a tres millones de pesos, deben informar todo el IVA descontado.

El argumento de que el nuevo formulario ayudará a reducir la evasión resulta muy relativo. La información ya está en poder de la Dian, luego bastaría con que esa entidad hiciese los cruces relativos. De lo único que podemos estar seguros es que esta disposición aumentará los costos de reportes, ya que muchas empresas deberán adecuar sus informes contables y sus aplicaciones tecnológicas para cumplir con la norma. Si ello redujera la evasión, pues se justificaría.

Pero la verdadera evasión, la que opera con flujos de efectivo, sin libros y al margen de la ilegalidad, no le importa si el formulario tiene una, once o mil páginas. Para ellos, la Dian no existe ni nunca los ha molestado. Ellos, ganaderos, agricultores, comerciantes e independientes nunca han tenido visitas de la Dian, no tienen RUT ni nunca lo tendrán, porque no están en el sistema ni reportan.

El formulario de once páginas será llenado con resignación por los empresarios que ya pagan, y mucho. Los empresarios lo harán como ya lo hacen a la Supersociedades, a los entes municipales para el ICA, a la Cámara de Comercio para la renovación de la matrícula mercantil, al Banco de la República para los que tienen inversión extranjera, a la Superintendencia de Industria y Comercio, la Supersalud, la Superfinanciera, el Dane y la lista sigue.

Si el Gobierno quisiera reducir trámites debería existir una única base de datos donde cada institución estatal entrara a buscar la información relevante en lugar de pedirle a los ciudadanos y empresas que asuman el costo de su propia ineficiencia. Parece ser que cada funcionario quiere dejar su huella creando un formato de información obligatorio.

Si la Dian quiere más información, que mejore sus sistemas, porque los datos ya los tiene. Si quiere disminuir la evasión que busque donde están los grandes evasores, porque bueno es culantro, pero no tanto.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ

PROFESOR DEL CESA

representante@miguelgomezmartinez.com

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