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Miguel Gómez Martínez

Cuatro errores

Mientras no se cambie de estrategia, el populismo seguirá teniendo la ventaja y cosechará triunfos.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
abril 26 de 2022
2022-04-26 10:07 p. m.
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Muy importante resultó el décimo quinto congreso de Asofondos. Además de permitir un completo análisis del complejo panorama del futuro pensional de los colombianos, fue la oportunidad de escuchar al exministro de Hacienda del gobierno socialista chileno, Andrés Velasco Brañes, reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la democracia.

En una magistral exposición, disecó uno a uno los riesgos que enfrenta el modelo liberal a nivel mundial. Lo más interesante de su intervención fue su visión sobre los errores que cometen los políticos que están dirigiendo la batalla contra el populismo.

Velasco sostiene que hay cuatro estrategias que es necesario cambiar si se quiere derrotar a los populistas de derecha e izquierda.

La primera de ellas es no despreciar a los populistas y a sus electores. La arrogancia de las élites es lo que le abre camino a quienes, por definición, han planteado su estrategia cuestionando el sistema. Por élites no debemos entender sólo las oligarquías sino todos aquellos que, desde los medios, las redes sociales, los gremios, las universidades o los círculos intelectuales, ignoran y descartan la discusión de los planteamientos populistas por considerarlos simplistas e irreales. Candidatos como Alejandro Gaviria o Sergio Fajardo han caído en ese error.

La segunda equivocación es creer que el elector quiere respuestas tecnocráticas a sus problemas reales. Las angustias de los ciudadanos no pueden ser abordadas sin tener en cuenta la dimensión humana que entrañan. Las personas tienen miedos, ansiedades y frustraciones que no se resuelven lanzándoles a la cara una cifra, un subsidio o un tecnicismo.

Otro error demasiado frecuente es la obsesión por aparecer como un hombre de centro, dispuesto a conciliar lo irreconciliable. En el afán por desconocer que la política es siempre y en todas las latitudes un fenómeno de polarización, los políticos demócratas terminan por situarse en un marasmo de ideas vagas, sin contenidos claros, llenos de matices, adjetivos y conceptos etéreos que el elector promedio identifica como falta de compromiso y claridad. Angela Merkel y Emanuel Macron confirman que ser moderado no significa ser aguado.

Finalmente, está lo más complejo para enfrentar al populismo y es el reto cultural. La política identitaria ha logrado posicionar estereotipos que generan exclusión. Ser blanco, hombre, estudiado y exitoso es un enorme lastre cuando se trata de derrotar a un populista. En un mundo donde las clases medias se sienten amenazadas por la inseguridad sobre su futuro, el que es visto como privilegiado es siempre un ser que produce desconfianza porque no comparte el mismo miedo.

En resumen, el reto populista no se enfrenta con las estrategias de la política tradicional. Los problemas de los ciudadanos no son estadísticas y los electores se dejan guiar por emociones y percepciones. Mientras no se cambie de estrategia, el populismo seguirá teniendo la ventaja y cosechará triunfos.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ
migomahu@gmail.com

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