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Miguel Gómez Martínez

El mensaje de Petro

El problema del mensaje contundente es la capacidad de ejecución de su gobierno. A varios de su equipo les falta experiencia, los domina la ideología.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 30 de 2022
2022-08-30 10:13 p. m.
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Todo gobierno debe tener un mensaje central. Uribe lo martilló incesantemente durante los ocho años alrededor de la imagen de los ‘tres huevitos’ de la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social. Santos tenía el de la paz, que podía haber sido muy poderoso, pero su obsesión egoísta porque la paz era un triunfo suyo y no del país lo debilitó polarizando a los colombianos. Duque nunca tuvo mensaje. La ‘equidad’, que tanto mencionaba en sus intervenciones, es un concepto abstracto y tecnocrático que muy poco dice al ciudadano de a pie. A pesar de su elocuencia, nunca logró cuajar uno.

Petro tiene mensaje y discurso. Más allá de las diferencias ideológicas que uno pueda tener con el mandatario, tiene lo que los expertos en comunicación denominan como un ‘cuento’. Es poderoso, envolvente y convincente. Lo pronuncia con su estilo oratorio particular, en voz grave y con pausas, transmitiendo seguridad.

El mensaje tiene una lógica cerrada que hace difícil no estar de acuerdo con sus líneas generales. Algunos son ilustrados con imágenes y observaciones elementales que los refuerzan y enfatizan. Por ejemplo, cuando menciona el mal uso que hacemos de la tierra cuyo potencial está desaprovechado. Basta viajar por cualquier zona del país para constatar que la productividad del campo es muy baja.

Poderosa es la imagen de la ‘precarización social’, tan visible en nuestra sociedad. Este tema, que también preocupa cada día más a las naciones desarrolladas, representa un reto de mucha complejidad. Aquí el mensaje gira alrededor del modelo fallido de desarrollo colombiano que generó una estructura productiva a dos velocidades, con sectores modernos y eficientes mientras otros, como la industria, permanecen en el estancamiento y la decadencia.

La sostenibilidad obsesiona a Petro. La incorpora en todas sus propuestas, desde lo ambiental, el turismo, las relaciones laborales o el papel del trabajo en la generación de la riqueza. Lo que no es sostenible debe ser desestimulado lo que explica su fuerte resistencia a las actividades extractivas.

También tiene claro el vínculo entre productividad y educación. Define la tecnología como ‘conocimiento condensado’ y afirma que, sin personal más educado y formado, es imposible mejorar la productividad. En algunos temas económicos es ortodoxo pues se percibe con claridad su desconfianza del endeudamiento y su obsesión desarrollista alrededor de incrementar la producción.

El problema de este mensaje contundente del Presidente es la capacidad de ejecución de su gobierno. A varios de su equipo les falta experiencia, los domina la ideología, les sobra maniqueísmo y preocupa su desconexión con la realidad. Muchos anuncios de los designados confirman su poco rodaje en los temas públicos. Se cometen errores elementales y se percibe un afán desmedido por ocupar titulares.
Petro tiene mensaje. Mientras tanto la oposición sigue sin tener uno.

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@gmail.com

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