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Miguel Gómez Martínez
Columnista

Entusiasmo irracional

Decisión de aumentar el mínimo en un 10,07% alimentará la inflación y  forzará al Emisor a subir  tasas lo que traerá un menor ritmo de crecimiento.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
diciembre 21 de 2021
2021-12-21 08:51 p. m.
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Son muchos los aciertos del gobierno en el plano económico. La estrategia de vacunación y las medidas de reactivación son sin duda los principales. Que el país muestre una de las más altas tasas de crecimiento a nivel mundial y la más elevada de nuestra historia es el resultado de ese esfuerzo exitoso.

Pero en el manejo del proceso de fijación del salario mínimo, el gobierno se dejó contagiar de un entusiasmo irracional.

La evidencia estadística es muy clara. Hay un aumento de la inflación a nivel mundial. Ya nadie sostiene que se trata de un fenómeno temporal relacionado con el desajuste de la cadena logística. Las autoridades monetarias muestran una preocupación creciente con las tendencias y se cierra el ciclo de abundante liquidez. Colombia no es la excepción y la inflación seguramente superará el 5 por ciento al final del año. El Banco de la República, actuando en coherencia, llevó la tasa de interés de referencia a un 3 por ciento en su última reunión anual y vendrán nuevas alzas en el 2022.

Pero lo más delicado es que el país registra un exceso de gasto que se refleja en un abultado déficit fiscal (7,6 por ciento del PIB) sumado al desequilibrio de la cuenta corriente que asciende a 5,4 por ciento del PIB. La demanda agregada está estimulada por el comportamiento del consumo reforzado por medidas como los días sin IVA.

Tampoco el comportamiento de la productividad valida la decisión de aumentar el salario mínimo a un millón de pesos. Las cifras publicadas por el Departamento Nacional de Planeación registran una evolución de la productividad marginal del trabajo negativa en un 7,2 por ciento. Aumentar el costo del trabajo cuando se contrae la productividad es un argumento poderoso en contra de la decisión adoptada.

Para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, la noticia es muy preocupante. En pleno proceso de tortuosa recuperación, tendrán que asumir un significativo aumento de sus costos pues el impacto total de un salario mínimo de un millón termina representando una carga 1 millón 327 mil pesos.

Lo irónico de esta decisión es que, en plena campaña electoral, muy pocos le reconocerán al gobierno sus buenas intenciones. En cambio arreciarán las críticas con los aumentos de precios de todos los bienes y servicios que están indizados o ligados al aumento del salario mínimo. La inflación resultante tendrá un efecto negativo sobre el poder adquisitivo en un entorno donde los precios de los alimentos y la gasolina tienen ya golpeados a los hogares.

La decisión de aumentar el salario mínimo en un 10,07 por ciento alimentará la inflación, forzará al Emisor a subir las tasas lo que traerá un menor ritmo de crecimiento y un deterioro del mercado laboral. Será un tema más de incertidumbre en 2022.

MIGUEL GÓMEZ
migomahu@gmail.com

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