Miguel Gómez Martínez
columnista

La revancha de la economía política

A los profesionales de ingeniería disfrazados de economistas les conviene recordar que la economía política es la economía de la realidad. 

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
febrero 23 de 2021
2021-02-23 07:30 p. m.
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Escuché a alguien referirse a los economistas como “personas que debían haber estudiado ingeniería pero que no les gustaba el barro de las obras”. Tal vez se refería a que, en los últimos cien años, a medida que se mejoraban las bases estadísticas, las capacidades de computación y se desarrollaban modelos econométricos cada vez más sofisticados, la economía adquirió una densidad matemática que hizo que muchos creyeran que había abandonado el campo de las ciencias sociales.

Los economistas son, en muy buena medida, culpables de esta distorsión pues, en lugar de entender que los temas económicos son asuntos que afectan a todos los ciudadanos, se encerraron detrás de un lenguaje obtuso y de una falsa petulancia técnica que mucho daño le ha hecho al prestigio de la ciencia.

Si la economía ha podido llegar a un conjunto de conclusiones teóricas respaldadas con argumentos de naturaleza científica, ¿por qué no logramos que se implementen las medidas de política económica que prolonguen, en la realidad, las conclusiones de la teoría? Mi tesis es que asistimos a una revancha de la economía política contra la economía matemática. Podríamos poner a los mejores premios Nobel de economía en el Ministerio de Hacienda, el Departamento Nacional de Planeación y en la gerencia del Banco de la República sin obtener las reformas requeridas con urgencia.

Los estudios teóricos confirman las bondades de las economías abiertas. Pues cuando Donald Trump tomó medidas proteccionistas contra China y Europa, el desempleo llegó a los niveles más bajos de la historia en los Estados Unidos.

Los economistas tienen la razón teórica, pero la economía política le daba la mano al derrotado expresidente.

En nuestra realidad sucede algo similar. Las investigaciones confirman que el régimen pensional actual genera todo tipo de distorsiones peligrosas para la estabilidad de la economía. Hay sesudos trabajos que concluyen que, sin una reforma laboral que incorpore flexibilidad en las formas de contratación, es imposible reducir el elevado nivel de desempleo e informalidad. Cientos de artículos económicos recalcan la urgente necesidad de una redefinición de nuestra estructura tributaria.

Porque lo que le falta a la economía, desde las facultades hasta los encopetados centros de investigación, es la humildad para reconocer que los problemas económicos son problemas políticos y no dimensiones teóricas. Que tener la razón teórica vale bien poco en un debate presidencial, en la negociación del salario mínimo o en una discusión en las comisiones económicas del Congreso.

Sería bueno que los economistas hojearan otra vez los textos de Smith, Ricardo, Marx o Keynes para que constataran la ausencia casi absoluta de formulaciones matemáticas pero la densidad maravillosa del análisis político de los temas económicos.

A los ingenieros disfrazados de economistas les conviene recordar que la economía política es la economía de la realidad.

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@hotmail.com

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