Miguel Gómez Martínez
Columnista

Populismo bogotano

Como buen hipster, la alcaldesa Claudia López ha hecho su carrera atacando y denunciando a todas las personas que no compartan sus posiciones.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
marzo 17 de 2021
2021-03-16 07:30 p. m.
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Sin duda, a los bogotanos les gustan los populistas. A pesar de haber elegido en dos ocasiones a Enrique Peñalosa, la ciudad ha ido derivando hacia un populismo que tiene diferentes caras. Hubo el populismo “soft” de Lucho Garzón. Tuvimos el populismo “hard” de Gustavo Petro y ahora tenemos el populismo “hipster” de Claudia López.

Para quienes no identifican con precisión el significado de hípster me refiero al diccionario virtual: “Hipster es una cultura o tribu urbana que se caracteriza por adoptar un estilo de vida con gustos e intereses asociados a lo vintage, lo alternativo y lo independiente.

"A pesar de revindicar su origen popular, la actual alcaldesa aspira a representar a las nuevas generaciones que rechazan los esquemas políticos tradicionales y combinan una apariencia de apertura sumada a posiciones dogmáticas sobre la mayoría de los asuntos.
En lo hipster caben todas las minorías y las etiquetas. Son mini-colectivos unidos por una férrea visión de lo que para ellos es importante y que desprecian a todas aquellas personas que no tienen sus mismas prioridades de vida.

Pero volviendo al populismo de los bogotanos, el de Luis Eduardo Garzón era el de la mogolla y el vaso de leche para todos los niños. El de Petro es el de polarización, la lucha de clases y el estímulo de todas las formas de conflicto.

El de Claudia López prioriza el control de la imagen mientras el desgobierno impera. Los bogotanos pensaron que su alcaldesa sería un bocanada de oxígeno y novedad.
La dureza y crudeza de su lenguaje, su aparente verticalidad en los temas de corrupción y la composición de su gabinete con personas sin mucha experiencia, hizo creer que estábamos delante de un novedoso estilo de gobierno.

Pero vino la pandemia y los errores de la alcaldía fueron desviados utilizando la conocida estrategia populista de culpar a otro, en este caso el gobierno central. Terminó improvisando todo tipo de esquemas que agravaron la ya delicada situación.

Muy en el esquema santista de gobierno, la Alcaldía de Bogotá solo se preocupa por su imagen. Los críticos son violentamente atacados y quienes se atreven a señalar las deficiencias del gobierno caen en la estigmatización.

Pero la realidad es siempre más fuerte que el discurso. La ciudad perdió 20 por ciento de sus establecimientos comerciales.

La inseguridad ocupa todas las conversaciones pero la alcaldesa dice que disminuyó utilizando como referencia cifras del período de la cuarentena estricta cuando estábamos encerrados. No hay obras, la construcción del metro de la ciudad sigue siendo un espejismo y la calidad de vida va en caída.

Como buen hipster, la alcaldesa Claudia López ha hecho su carrera atacando y denunciando a todos los que no comparten sus posiciones.

Los bogotanos están descubriendo que lo que Bogotá necesita alguien que se preocupe menos por su imagen y más por la ciudad.

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@hotmail.com

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