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Miguel Gómez Martínez

¡Por fin!

Vienen tiempos difíciles pues el país, desde el proceso de paz, está dividido y polarizado. Los ánimos están crispados y hay nerviosismo. 

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
junio 21 de 2022
2022-06-21 11:13 p. m.
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Terminó esta eterna y horrible campaña presidencial. Agotados, divididos y desilusionados están los ciudadanos luego de meses de ataques, jugadas sucias, manipulaciones y una gran pobreza de ideas.

Bueno sería que esta triste experiencia nos indujera a revisar temas como el larguísimo calendario electoral y a fortalecer los controles existentes que han permitido una campaña que no tiene precedentes por la bajeza de sus tácticas. Este proceso no ha fortalecido sino debilitado nuestra democracia.

Viene una nueva fase en la que lo más importante es reducir la incertidumbre que ha planeado sobre la sociedad durante muchos meses. Al presidente electo le corresponde enviar señales que tranquilicen a los colombianos y a todos los que les interesa el futuro del país. El país necesita serenidad y madurez para enfrentar una nueva etapa que estará marcada por enormes desafíos institucionales. Está en juego todo.

El futuro mandatario debe transmitir prudencia y, en la medida de lo posible, buscar reducir la incertidumbre. Lo peor que podría pasar es que se produzcan desórdenes o hechos cumplidos que den la impresión de anarquía o que estimulen la violencia. La primera responsabilidad es asegurar que el tránsito entre los gobiernos se pueda hacer en un entorno de tranquilidad.

Colombia escogió seguir el camino de una política de izquierda. Lo hará en medio de la amenaza permanente del narcotráfico y de grupos violentos muy ligados a las mafias. Vendrán presiones muy fuertes de estas fracciones ilegales que buscarán imponer sus agendas y neutralizar la acción del Estado. Y muchos otros colectivos que se sienten triunfadores intentarán adelantar y apurar la toma de decisiones en su favor. Los sectores empresariales estarán muy pendientes de las señales que el nuevo equipo de gobierno transmita.

Impulsado por sus más fanáticos seguidores, Gustavo Petro siente, desde el domingo en la tarde, la presión de los maximalistas que esperan que la revolución arranque sin demoras. Estarán ansiosos de que los mensajes y señales sean acordes con su radicalismo. Lo fácil es ceder a sus expectativas, pero sería iniciar su mandato con el pie izquierdo. A pesar de su inobjetable triunfo, el nuevo presidente no puede olvidar que es el de todos los colombianos, incluidos todos aquellos que no votaron por él. Hacer el tránsito de jefe de fracción política a mandatario de todos los ciudadanos es algo que él debe interiorizar desde ahora. De lo contrario lo único que logrará es endurecer las posiciones lo que le hará mucho más difícil gobernar.

Vienen tiempos difíciles pues el país, desde el proceso de paz, está irremediablemente dividido y polarizado. Los ánimos están crispados y hay mucho nerviosismo. Al nuevo equipo le queda la tarea difícil de manejar, con tacto e inteligencia, este proceso. De eso dependerá su éxito o su fracaso.

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Coletilla: Petro debe aprender de AMLO.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ
migomahu@gmail.com

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