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Miguel Gómez Martínez
Columnista

¡Que se vean!

Los que contribuimos tenemos todo el derecho de exigir que los impuestos se vean en progreso y calidad de vida.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 17 de 2021
2021-08-17 07:00 p. m.
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Pagar impuestos no es una actividad agradable. No lo es en ningún país del mundo. Pero hay que reconocer que hemos progresado mucho en los últimos años en materia de información y de recaudo. La DIAN tiene hoy en día una capacidad de realizar cruces de información que hacen mucho más difícil la evasión y simplifica el proceso de pagar los impuestos.

La experiencia como contribuyente del impuesto de renta ha mejorado de forma sustancial. Ya el año pasado había recibido el registro sobre los saldos y retenciones que había sido objeto durante el año anterior.

En esta ocasión la información fue aún más completa y precisa, incluso con una declaración sugerida. Recolectar todos los documentos y certificados de ingreso es hoy bastante inútil pues esa información ya la provee la DIAN.

Como no soy un especialista en temas tributarios sigo utilizando los servicios de un experto. Pero el trabajo de preparación se ha hecho mucho más sencillo y expedito. No hay sorpresas ni angustias.

Facilitar el pago de impuestos es un gran avance y la DIAN sigue progresando. Ahora queda lo difícil: lograr que los impuestos se gasten bien para que el ciudadano entienda la importancia de no evadir.

En ese campo, los pocos que pagamos el impuesto de renta, todavía estamos lejos de estar satisfechos. El pago de tributos debe reflejarse en una mejor calidad de vida. Los servicios públicos son una parte importante del bienestar. Más seguridad, mejor educación, justicia pronta, más acceso a la salud, mejores vías, por no mencionar sino algunos aspectos determinantes para todos, deben reflejar el esfuerzo que realizan los ciudadanos cuando pagan impuestos.

Resulta entonces deprimente ver el estado de muchas de nuestras calles y carreteras, la ausencia de seguridad y justicia para vivir tranquilo, la baja calidad de la educación pública y los problemas estructurales del sistema de salud.

Es ahí cuando el colombiano se pregunta por el uso de los recursos públicos, sobre la eficiencia del gasto y las prioridades con las cuales ha sido asignado. Cada vez que un escándalo de corrupción estalla, el pago de impuestos se vuelve doloroso. La idea de que los recursos que se han trabajado se están perdiendo resulta insoportable.

Los huecos en las calles, los atracos, la baja productividad, la congestión en las administraciones públicas, la deficiente calidad de los servicios prestados por el Estado, reflejan la pobreza de recursos derivada de la evasión pero también son el resultado de mucha ineficiencia y desperdicio de los presupuestos disponibles.

Pagar impuestos es un deber ciudadano. Es parte del contrato social. Cumplir con las obligaciones tributarias es sólo un lado de la ecuación social. Los que contribuimos tenemos todo el derecho de exigir que los impuestos se vean en progreso y calidad de vida.

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@hotmail.com

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