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Miguel Gómez Martínez

Señales

La incertidumbre sobre el futuro próximo de la economía mundial sumado a las preocupantes señales del entorno doméstico, hace difícil dormir tranquilo

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
octubre 04 de 2022
2022-10-04 09:44 p. m.
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Nada es más peligroso que desconocer las señales. Algunas de ellas son confusas y contradictorias; otras diáfanas y cristalinas. Leerlas es indispensable para poder anticipar lo que va a suceder y actuar en consecuencia.

Señales confusas está enviando la economía mundial. A pesar de las elucubraciones sobre el impacto que tiene la guerra entre Rusia y Ucrania, no resulta claro que tenga un efecto económico tan fuerte sobre el crecimiento mundial. Claro que va a afectar la factura energética de los países de Europa occidental, pero ello no es suficiente para postrar al resto del planeta en la recesión.

La economía está atravesando un severo choque de oferta derivado de la pandemia. La inflación es el resultado de años de excesiva liquidez que desemboca en una crisis de abastecimiento por las prolongadas cuarentenas. Recuperar el equilibrio no ha sido fácil y tardará algún tiempo. La caída en los niveles de crecimiento muy seguramente reducirá esa brecha entre oferta y demanda al precio de un mayor desempleo. La recesión mundial es un hecho.

Contradictorias son las señales que vienen de Moscú. Debilitado por su evidente incapacidad militar, Putin parece estar entrando en un escenario de desesperación que lo hace aún más peligroso. Su fragilidad ha sido desnudada por la frustración en el campo de batalla y la resistencia pasiva de su pueblo a apoyar una aventura cuyo futuro se vislumbra más que gris.

A nivel local, las señales son mucho más claras. El inicio del nuevo gobierno viene acompañado de un debilitamiento de la autoridad. Las invasiones de tierras, los bloqueos en las carreteras y los ataques a los medios de transporte vienen acompañados de una pasividad de la Policía y del Estado para hacerles frente. Hay una evidente tolerancia frente a estos hechos que sólo incrementa el número de casos. Se consolida el principio de los hechos cumplidos frente a los cuales la legalidad no tiene ni la voluntad ni la capacidad de oponerse.

Señal que no se puede ignorar es la cacofonía del gobierno. En algunos casos es producto de la falta de experiencia de los jefes de las carteras. En otros resulta evidente que no hay claridad sobre lo que se quiere hacer y eso lleva a declaraciones que luego son corregidas para evitar malentendidos. Y están las que dejan entrever las intenciones reales del gobierno como es el caso de la futura reforma del modelo de salud. A pesar de los peligros que implica una nacionalización entregándolo a los políticos y sindicatos, es claro que el objetivo es el desmonte del sistema actual. Esa señal no genera dudas sobre las intenciones reales del gobierno.

La incertidumbre sobre el futuro próximo de la economía mundial, sumado a las preocupantes señales que se perciben en el entorno doméstico, hace muy difícil dormir tranquilo.

Miguel Gómez Martínez
migomahu@gmail.com

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