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Miguel Gómez Martínez
Columnista

Talibanes criollos

Criticamos a los afganos como si en Colombia no hubiese feminicidios y discriminación de género. Como talibanes descalificamos a los demás... 

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
agosto 24 de 2021
2021-08-24 07:30 p. m.
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A diferencia de los millones y millones de colombianos, que aparentemente son expertos en Afganistán y el islamismo, yo confieso mis enormes vacíos en estos temas.

De ese pueblo encerrado en inmensas y hermosas montañas, rodeado de vecinos difíciles (Pakistán, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán y China), sé que fue clave en las rutas de la seda y que tuvo un rey hasta 1973. Mis escasos conocimientos del país me alcanzan para saber que derrotaron a grandes imperios como el británico y más recientemente a potencias militares como la Unión Soviética y los Estados Unidos. Hasta ahí llego en mi ignorancia.

Como el resto de la humanidad, vine a saber de los talibanes cuando, en 2001, la prensa reportó que estaban destruyendo unos hermosos monumentos budistas en medio de un frenesí islámico. Me pareció triste porque intentar borrar la historia es siempre una actitud barbárica. Pero la humanidad lo ha hecho tantas y tantas veces que no me sorprendió. No fue la primera vez ni será la última.

Considero la diversidad como riqueza. Me encanta el sincretismo donde las culturas parecen fundirse en una nueva. Me considero orgullosamente mestizo (hijo de colombiano y española) en todo el sentido de la palabra y llevo mis herencias con orgullo. Me encanta viajar y sumergirme en las culturas diferentes, analizarlas e intentar descubrir sus particularidades. Siempre se encuentran aspectos novedosos y muchas enseñanzas interesantes. Siento que me enriquece el roce con la diferencia.

A pesar de ser occidental, latino, judeo-cristiano y conservador, estoy lejos de creer en la superioridad de la cultura de occidente. La lectura muestra que los occidentales hemos sido capaces de cosas horribles como las Cruzadas, el Holocausto o el Apartheid, por no mencionar sino algunas. Haber podido viajar me ha dejado claro que los orientales tienen una enorme sabiduría práctica que los hace socialmente muy superiores a los occidentales, egoístas e individualistas. Admiro la religiosidad de los musulmanes, la belleza de su cultura y sigo deslumbrado por sus aportes a la ciencia. He podido apreciar la dulzura y vitalidad de los africanos o la fortaleza y carácter de los eslavos. Todo ello me ha confirmado que los occidentales nos creemos mucho más de lo que somos.

Lo que sucede en Afganistán es terrible. Pero los talibanes criollos hablan de lo que desconocen apoyados en unas imágenes filtradas por la visión occidental del mundo. Con nuestros prismas anti-religiosos, falsamente racionalistas, superficiales e incultos, juzgamos a los demás sin hacer el menor esfuerzo por entender el contexto y la historia. Criticamos a los afganos como si en Colombia no hubiese feminicidios y discriminación de género. Como talibanes descalificamos a los demás como si nuestra sociedad fuese perfecta, justa, equitativa, pacífica, tolerante y abierta a la diversidad. Aquello de la paja en el ojo ajeno…

Miguel Gómez Martínez
Presidente de Fasecolda
migomahu@hotmail.com

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