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Miguel Gómez Martínez
Columnista

¡Viva el bipartidismo!

La idea de que mientras más opciones políticas existan más profunda es la democracia no es cierta y lo valida el ejemplo británico o estadounidense.

Miguel Gómez Martínez
POR:
Miguel Gómez Martínez
enero 04 de 2022
2022-01-04 08:00 p. m.
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Hay en Europa una muy profunda reivindicación del bipartidismo. La complejidad creciente de la vida política de las naciones que conforman la Unión Europea ha llegado a varios expertos a resaltar la importancia de tener dos grandes vertientes ideológicas que se enfrenten en la lucha por el poder.

Europa era políticamente viable cuando en cada uno de los países miembros había dos grandes partidos dominantes que representaban a la inmensa mayoría de la población.

Esos bloques se resumían en el centro izquierda y la centro derecha donde la población encontraba dos grandes visiones políticas diferentes.

Pero la aparición de fuerzas cada vez más populares en la extrema derecha y la extrema izquierda, sumadas a la proliferación de movimientos ecologistas, regionalistas y particularistas, hizo estallar el esquema bipartidista que era característico de las grandes democracias europeas. El fraccionamiento de la vida política hace cada vez más difícil constituir gobiernos y las coaliciones resultantes son frágiles e inestables.

Resultan agendas contradictorias y es muy complejo emprender reformas de fondo que exigen consensos de opinión. Estos gobiernos de amplia pluralidad terminan peleando mucho y gobernando poco hasta que la opinión se aburre y se busca un nuevo equilibrio inestable. Si a ello se le suman los conflictos derivados de los esquemas parlamentarios, el resultado es un poder sin mandato claro y sin representación real.En Colombia el bipartidismo ha sido catalogado como el peor de los males y la causa de todas las desgracias nacionales. Desde nuestro nacimiento como república, el bipartidismo fue la característica de nuestro sistema político. Sin duda generó polarización y violencia cuando el mundo se dividió entre fascismo y comunismo. Esas tendencias centrífugas desviaron el bipartidismo de su tendencia natural al centro. Porque la primera virtud del bipartidismo es obligar a las dos tendencias a conquistar el centro donde están los indecisos que definen las elecciones. Por ello, el bipartidismo tiende a la moderación pues la tendencia que se aleja del centro está condenada a la derrota electoral.

El bipartidismo también permitió acuerdos como el que tumbó a la dictadura de Rojas y nos permitió recuperar la paz política impulsando importantes reformas. Bipartidismo no tiene por qué ser sinónimo de corrupción aunque en Colombia derivó en el clientelismo. El bipartidismo con un partido que haga realmente oposición es la mejor manera de promover la transparencia política.

La idea de que mientras más opciones políticas existan más profunda es la democracia no es cierta y lo valida el ejemplo británico o el estadounidense. Una democracia fraccionada en múltiples tendencias es siempre propensa a los extremismos. Las decenas de candidatos a la presidencia que hoy tenemos no son una señal del vigor de nuestra democracia. Es el claro símbolo de la desaparición de los partidos y la ausencia de estructuras políticas legítimas y representativas.

MIGUEL GÓMEZ MARTÍNEZ
migomahu@gmail.com

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