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20 proyectos, US$20 mil millones, 20 años

Necesitamos convencernos y convencer a todos los que podrían invertir acá, que Colombia sí puede lograr visión de liderar el desarrollo de la región.

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noviembre 13 de 2019
2019-11-13 07:46 p.m.
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Colombia es “El Dorado”, el país de las flores y el vallenato, del aroma del café, de intelectuales y emprendedores, de los escarabajos y futbolistas, de mujeres y niños que dan lo mejor de sí todos los días. Colombia tiene mares, selvas y también esmeraldas, oro, carbón, petróleo. Y agua. Y el talento y el corazón de cincuenta millones de colombianos. Es un país rico con un futuro fenomenal.

¿Cómo podemos aprovechar esta riqueza? ¿Es posible dejar atrás de una vez por todas esa mentalidad minimalista que nos caracteriza? Una visión de crecimiento centrada en los ciudadanos y forjada con el compromiso de los principales líderes políticos, sociales y de negocios conduciría a Colombia a convertirse en potencia regional, en especial en un momento cuando América Latina busca un nuevo faro.

Creo que podemos encontrar la solución observando otros países que han logrado salir de la pobreza. China, Malasia, Corea, Tailandia, Indonesia y todas las economías emergentes que han logrado salir adelante en los últimos cincuenta años han utilizado la misma fórmula: un círculo virtuoso de crecimiento superior al 6 por ciento basado en altas productividades y en empleos mejor remunerados.

Este círculo virtuoso se manifiesta en más clase media y en empresas cada vez más grandes y más competitivas en los mercados globales. Por el contrario, el círculo inverso ocurre cuando existen monopolios que afectan la innovación y el crecimiento de los salarios, y cuando el Gobierno ahoga el crecimiento gastando más de lo que se produce.

¿Cómo lograr ese país soñado? Tenemos que poner en marcha veinte proyectos anuales que inyecten veinte mil millones de dólares adicionales al año a la economía durante los próximos veinte años. Y en el proceso generen más de un millón de nuevos empleos de alta calidad. ¡Gran reto!

Necesitamos convencernos y convencer a todos los que podrían invertir acá, que Colombia sí puede lograr esta visión de liderar el desarrollo de América Latina; fortalecer la confianza en Colombia como plataforma de inversión requerirá de condiciones estables para atraer inversiones y transferir tecnología a sectores de alta productividad. Esas condiciones se aplican tanto a la estabilidad de las políticas como a las más fundamentales “reglas del juego” que den credibilidad a los contratos y disuadan la corrupción. Necesitamos confianza, confianza y más confianza.

A corto plazo, podríamos ampliar el conjunto de herramientas e incentivos a la inversión y aplicar estrategias localizadas, en zonas económicas especiales, que permitan crear trabajos mejor remunerados. A largo plazo, deberíamos reducir los sobrecostos estructurales, mejorar la regulación de los sectores habilitadores y fortalecer la economía de mercado con mejores herramientas desde la Superintendencia de Industria y Comercio, y otros entes que defiendan al consumidor.

Nuestro crecimiento tiene que ser inclusivo y basado en un Estado que nos sirva a todos y no a unos pocos. Un Estado que ponga al ciudadano en el centro y busque su bienestar. A todos nos duele leer sobre niños que mueren de hambre y enfermos de cáncer que se quedan en los corredores sin atención, y que constantemente aparecen nuevos grupos de criminales a los que la justicia no logra amedrentar. Esto no tiene por qué ser así. Trabajemos para recuperar el respeto a las instituciones, para facilitar el emprendimiento y promover la inversión, para no dejar atrás a ningún colombiano.

Y es que estamos viviendo un momento clave a nivel global. Estamos en el inicio de la revolución digital, una transformación con mayor potencial de crecimiento que la revolución industrial, que va a definir el futuro de muchas generaciones de colombianos por varios siglos.

En esta nueva era de volatilidad y disrupciones digitales, estamos llamados a unirnos y aprovechar el talento de nuestra gente y nuestra riqueza natural, para insertar así a Colombia en el grupo de países líderes. Cuanto más nos demoremos, más tarde llegarán sus beneficios.

Andrés Cadena
​Socio sénior de la oficina de McKinsey & Company en Bogotá

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