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Acuerdo de paz y respeto por la democracia

Cuando se examina objetivamente y sin pasión política el acuerdo final, el proceso de consultas con los voceros del ‘sí’ y del ‘no’ dio como resultado un mejor acuerdo. 

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febrero 19 de 2018
2018-02-18 04:52 p.m.
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Algunos columnistas han vuelto a esgrimir la especie de que el Gobierno desconoció los resultados del plebiscito sobre el Acuerdo de Paz, e incluso alguno atribuyó el que no se hubiera alcanzado un gran acuerdo nacional por la paz a una combinación de soberbia y apuros del gobierno, por el afán de resolver el tema antes de que el presidente Santos recibiera el Premio Nobel de Paz.

Nada más contrario a la realidad. Respetando la libertad de interpretar los hechos que tienen todos los actores políticos, creo importante dejar constancia de la forma como el gobierno obró y condujo la negociación con las fuerzas políticas y sociales, y luego la renegociación del nuevo acuerdo de paz con las Farc para asegurar que los esfuerzos para poner fin al conflicto no se frustraran. 

La misma noche en que se conoció el resultado del plebiscito, el presidente Santos, con respeto por la voz de los ciudadanos expresada en las urnas, convocó a los principales voceros del ‘si’ y del ‘no’ a un ejercicio de diálogo para identificar propuestas concretas que mejoraran el acuerdo y pudieran servir como bitácora para renegociarlo con los voceros de las Farc. Por más de un mes, y de forma ininterrumpida, se sostuvieron alrededor de 60 reuniones, de las que resultaron más de 500 propuestas que fueron organizadas en 57 ejes temáticos.

Posteriormente, los voceros del gobierno negociaron durante más de 15 días y noches en La Habana con los delegados de las Farc; discutieron todas las propuestas y las defendieron con lealtad y fidelidad a lo expresado por los diferentes sectores, mantuvieron informados a los principales voceros del ‘sí’ y del ‘no’ sobre los avances y dificultades de este ejercicio, y acordaron con las Farc ajustes y precisiones en 56 de los 57 ejes temáticos. Se trabajó con intensidad, liderazgo y prontitud como correspondía a la delicada responsabilidad de preservar el orden público y no a supuestos afanes vinculados con el premio nobel, que ya había sido otorgado al presidente Santos.

En el siguiente link se puede acceder a una descripción de los principales ajustes al acuerdo inicial y a un recuento detallado de todas las propuestas presentadas por los voceros del ‘no’, y la manera como fueron acogidas en el acuerdo final renegociado con las Farc.

Cuando se examina objetivamente y sin pasión política el acuerdo final, el proceso de consultas con los voceros del ‘sí’ y del ‘no’ dio como resultado un mejor acuerdo, que recogió la inmensa mayoría de las propuestas de quienes se opusieron al acuerdo inicial, sin desvirtuar la columna vertebral del mismo que, en temas sustanciales como el de la justicia especial para la paz y la participación política de los excombatientes desarmados y en proceso de reincorporación, constituían la esencia misma de lo pactado entre el Gobierno y las Farc.

El acuerdo final sería después aprobado con holgada mayoría en el Congreso y declarado ajustado a la Constitución por la Corte Constitucional, agotando así la plenitud de los instrumentos democráticos necesarios para su implementación.

Rodrigo Rivera Salazar
Alto Comisionado para la Paz

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