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Estrategias ambidextras para el cambio

¿En los últimos cinco años, su modelo de negocio ha cambiado significativamente? El 42 por ciento de los empresarios respondió afirmativamente.

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diciembre 18 de 2018
2018-12-18 09:45 p.m.
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El índice bursátil Standard & Poor’s 500, compuesto por el mismo número de empresas de Estados Unidos, suele ser considerado un termómetro de la economía en ese país, dada la diversidad de industrias representadas en este. Un estudio de la consultora McKinsey encontró que, mientras en 1958 la antigüedad promedio de las empresas que lo componían era de 61 años de fundación, en el 2015 dicho promedio era de 15 años. La firma consultora anota que, en un lapso de 10 años, es muy probable que el 50 por ciento de las compañías que hoy lo integran dejen de hacerlo.

Colombia no es ajena a estos fenómenos de cambio en el ámbito empresarial. En la encuesta de opinión publicada por la Andi, en su congreso nacional en agosto pasado, fue incluida la siguiente pregunta: ¿en los últimos cinco años, su modelo de negocio ha cambiado significativamente? El 42 por ciento de los empresarios respondió afirmativamente, y anotaron que tal cambio incluía la incursión en nuevos negocios, la modificación de su canasta de productos y una mayor presencia en el exterior, entre otros.

Esa es la dinámica del mundo actual y es el contexto que le exige a las empresas optar por estrategias ambidextras para enfrentar el cambio. La palabra ‘ambidextro’ o ‘ambidiestro’ se refiere a aquellas personas que pueden utilizar con la misma destreza sus extremidades izquierdas o derechas. En el campo de la estrategia empresarial, se suelen llamar ambidextras a las organizaciones que logran avanzar de forma simultánea y balanceada en el desarrollo de sus negocios actuales y en la exploración de nuevas oportunidades de negocios o de nuevas formas de competir.

El reto del ambidextrismo toma varias formas en las organizaciones. Desde ejercicios que he acompañado como consultor, estas son dos que he evidenciado recientemente. En el ámbito de la estrategia corporativa, la cual define en qué negocios participa la organización, se da el caso en el que ser ambidextro implica incursionar en negocios nuevos que pueden llegar a ser incluso inconvenientes para los negocios tradicionales de la empresa, ya que los pueden sustituir o canibalizar, o ser vistos como competencia de los clientes en los negocios principales. Esta disrupción desde adentro es, en ocasiones, necesaria para lograr sostenibilidad de largo plazo, aun asumiendo el riesgo de un daño autoinducido en el corto plazo a los negocios que amenazan con volverse obsoletos.

En el campo de la estrategia competitiva de una empresa, la cual define la forma como genera valor a sus clientes y enfrenta a su competencia, ser ambidextro implica hacer bien todo aquello requerido para competir en el presente, al tiempo que se van desarrollando capacidades que serán necesarias para competir en el futuro, atendiendo las tendencias de la industria, por ejemplo. Aparecen en estos casos tensiones dentro de la organización desde la competencia, por recursos; desde la definición del momento adecuado para refrescar la propuesta de valor, y desde la inercia natural a concentrarse preferencialmente en el presente.

En ambos casos, una estrategia ambidextra implica vivir bien el presente, al tiempo que imaginamos y construimos el futuro de cara al cambio. El desafío, más que definirla y declararla, es ejecutarla. Tal como nos recuerda Roger Martin, reconocido académico y autor en temas empresariales, “la estrategia no es lo que decimos, es lo que hacemos”.

Carlos Téllez
Consultor empresarial

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