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Colombia y la UE: hacia un comercio más ecológico y diversificado

A pesar de la crisis de la covid-19, la inversión en el país desde el bloque se ha mantenido estable.

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enero 06 de 2021
2021-01-06 05:51 p. m.
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Tras cerrar un 2020 desafiante en muchos sentidos, es buen momento para hacer un balance del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Colombia, Perú y Ecuador. Precisamente, el pasado noviembre tuvo lugar el VII Comité de Comercio establecido en el acuerdo, un foro que nos dio la oportunidad de discutir las relaciones comerciales entre la UE y Colombia.

La UE cree firmemente que el acuerdo ha demostrado ser un importante marco, cuyas normas han aportado beneficios significativos para todas las partes. De este modo, se ha facilitado el comercio sostenible y abierto, y la búsqueda de valores comunes en momentos de crisis para el orden multilateral. Así, hay que resaltar la importancia de que aliados estratégicos como la UE y Colombia coordinen sus posiciones en defensa del multilateralismo, por ejemplo en la necesaria reforma de la Organización Mundial del Comercio.
La UE es en estos momentos el primer proveedor de inversión extranjera directa en el país, demostrando que Colombia es un destino atractivo para nuestras empresas, que se benefician de la política de atracción de inversiones, del marco de seguridad jurídica creado por el acuerdo comercial y de las condiciones positivas generadas por el proceso de paz. Una inversión que, por cierto, se ha mantenido estable durante la crisis de la covid-19.

Además, desde la firma del acuerdo comercial, las exportaciones desde Colombia a la UE se han diversificado. Hemos constatado un aumento muy significativo en la venta de productos agrarios, que representaban 18% de la canasta de Colombia a la UE en el 2012 y en la actualidad alcanzan el 46%. La exportación de frutas ha aumentado 18%; en particular, las exportaciones de aguacate hass han aumentado 900%, y las de flor cortada, 32% en los últimos cinco años.

Esta diversificación de las exportaciones es importante, ya que contribuye a la generación de oportunidades económicas en zonas del país donde es necesario romper las brechas de desigualdad y crear oportunidades de empleo. La relevancia de esta ha quedado clara durante la crisis de la covid-19, en la cual este tipo de exportaciones no solo no han disminuido, como ha sido el caso de otros sectores, sino que han continuado aumentado.

Y si bien es verdad que las exportaciones totales de Colombia a la UE han disminuido desde la entrada en vigor del acuerdo, esto es debido a una disminución del sector tradicional minero-energético, afectado por la situación económica global, mientras que las exportaciones agrarias no han dejado de aumentar.

Durante el VII Comité de Comercio, la UE remarcó que las políticas de protección del medio ambiente, y en particular el Pacto Verde, presentan una serie de retos pero también un abanico de oportunidades para la relación comercial.

El Pacto Verde es la gran estrategia de crecimiento y desarrollo sostenible de la UE, que pasa por dotarse de una economía sostenible, aplicando un enfoque holístico en el que todas las políticas y acciones contribuyan a este objetivo. Entre esas políticas es de especial relevancia para nuestra relación comercial la estrategia ‘De la granja a la mesa’, cuyo objetivo principal es transformar el sistema alimentario de la UE, para hacerlo más sostenible.

Esta estrategia conllevará ajustes en el uso de plaguicidas, antimicrobianos y fertilizantes que pueden utilizarse en los productos comercializados en la UE. Ello, sin duda, será un reto no solo para los agricultores de la UE, sino también para los exportadores colombianos de productos agrícolas hacia la UE.

Al mismo tiempo, sin embargo, se abrirán nuevos mercados para aquellos que sepan aprovechar esta oportunidad y transiten a un modelo de agricultura más ecológica. Es en esto donde Colombia y la UE tienen que trabajar conjuntamente para asegurar que el sector agrario del país, que ya se ha beneficiado ampliamente del acuerdo, siga aumentando su capacidad de exportación, creando riqueza y empleo en las zonas que más lo necesitan.

Paradójicamente, es este sector agrario el que a veces se caracteriza como una víctima del acuerdo comercial. Recientemente hemos visto cómo se acusaba a las exportaciones de papa congelada de la UE de estar detrás de la crisis del sector papero colombiano. Pero es importante aclarar que en el año 2019, Colombia produjo más de 3 millones de toneladas de papa, mientras que las importaciones de papa congelada desde la UE fueron de 51.000 toneladas, apenas un 2% de la producción nacional. Difícilmente esta pequeña cantidad puede estar detrás de las dificultades que atraviesa este sector.

Cabe por ello preguntarse cuáles son las verdaderas razones de esta crisis y qué medidas estructurales o regulatorias se deberían adoptar para que el sector papero colombiano pueda beneficiarse de la red de acuerdos comerciales que Colombia ha ido tejiendo. En el caso de este pacto, si los productores decidieran exportar sus productos a la UE, sus potenciales ventas de papas congeladas se beneficiarían de un arancel del 0%, mientras que las exportaciones de la UE a Colombia pagan un gravamen del 5,4%.

Por último, me gustaría recalcar que la UE tiene un compromiso claro con Colombia para acompañar las reformas estructurales y regulatorias que fomenten un clima más favorable a los negocios y un aumento de la competitividad. En ese sentido, la Unión Europea viene acompañando desde hace varios años las políticas del Gobierno para promover el desarrollo rural, incluyendo los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) con los que se implementa el acuerdo de paz, la promoción de las pymes colombianas y el fortalecimiento de la competitividad de sectores estratégicos para el país, como el sector lácteo.

Unido a los esfuerzos del Gobierno, el apoyo de la UE ha permitido a más de 150.000 familias campesinas mejorar su productividad; más de 700 negocios verdes han sido apoyados y se han promovido modelos sostenibles de producción lechera.

Además, la UE acompaña a Colombia en sus esfuerzos por racionalizar y hacer más transparente y competitivo el sistema de compras públicas, fortalecer el cumplimiento de normas internacionales de sanidad y seguridad alimentaria, y mejorar los procesos de importación y exportación, reduciendo los tiempos de gestión de las operaciones. Todo ello con el objetivo de fomentar el desarrollo económico y así también facilitar que las empresas colombianas se beneficien de las oportunidades que nuestro acuerdo comercial ofrece.

En definitiva, la UE y Colombia siguen afianzando su relación económica y comercial de distintas formas. A través de inversiones europeas que generan empleo y aportan tecnología. También mediante un comercio que lleva a las mesas europeas los ricos y variados productos fruto del trabajo de las y los campesinos colombianos.

El año que pasó nos enseñó que los desafíos son múltiples, pero también que podemos enfrentarlos mejor cuando trabajamos juntos. Desde la Unión Europea seguiremos apostando e invirtiendo en una relación cada vez más estrecha con nuestro socio colombiano.

Patricia Llombart-Cussac
Embajadora de la Unión Europea en Colombia

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