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Cómo promover liderazgos empresariales

El reeditado libro ‘Derecho a la esperanza’, de Nicanor Restrepo Santamaría, es una invitación a reconocer
sus optimistas narrativas empresariales

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noviembre 21 de 2018
2018-11-21 08:46 p.m.
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En tiempos como los que corren, cuando la coyuntura nos arrastra muchas veces hacia la orilla del desasosiego, las sociedades necesitan íconos. Líderes en esa extenuante búsqueda por construir una sociedad equitativa.

El sector empresarial no puede eludir el hacerlos conocer y sobre todo mostrar cómo hacen propio el bienestar general. Lo expresó muy bien Stephan Schmidheny, filántropo y empresario suizo: “No hay empresas exitosas en sociedades fracasadas”.

No temer promover la narrativa empresarial meritoria en tal perspectiva es un imperativo para que los empresarios sean parte natural de un proyecto por un mejor país. Mostrar tantos seres humanos integrales que existen en nuestro medio, comprometidos en su forma de pensar y actuar, dentro y fuera de sus empresas, con el bienestar colectivo.

Esta reflexión a propósito de la reedición, por parte de la Caja de Compensación Familiar de Antioquia, Comfama, del texto ‘Derecho a la esperanza’, de Nicanor Restrepo Santamaría. Edición prologada por Jorge Giraldo R. y con una singular semblanza de Nicanor escrita por Alonso Salazar. Dos estudiosos que comentan y analizan la vida y obra de ese gran empresario y humanista, cuyo ejemplo sobre lo comentado es bien destacable.

Releer al doctor Nicanor -como todo el mundo se refería a él, con respeto, pero al mismo tiempo con familiaridad- sí que es importante. En esas páginas encontramos cómo vivió y pensó los grandes temas de Colombia y cómo, a pesar de los difíciles panoramas que sobrellevó, nunca renunció a la búsqueda del diálogo como único camino en la construcción de una sociedad equitativa.

Participó como negociador o promotor de los procesos de paz más complicados del país, y desde su mirada holística y visionaria sostenía que la paz no significaba el desarme, sino un complejo programa de transformación social. Y a pesar de las infructíferas negociaciones en muchos casos, insistía siempre en que el fracaso no existía: todo era aprendizaje para intentarlo de nuevo. Esta visión da cuenta de su convicción de que el diálogo era la vía más legítima.

El doctor Nicanor fue persistente en mantener abierta la perspectiva de la paz concertada entre los colombianos, aún en los momentos más guerristas. Pero no faltaban quienes, insistentes en la confrontación sin fin, lo tildaban de comunista.

Él, con esa chispa llena de inteligencia, simple y contundente, les respondía: “¡Un comunista cuyo grupo económico que dirijo aporta el 5% de la producción económica del país!”.

Es que se les olvidaba que su visión de Colombia era la de la inclusión económica y social y no simplemente de los buenos resultados empresariales.

El libro que acaba de publicar Comfama es un excelente apoyo para reafirmar esas ideas. No solo invito a leerlo o a releerlo, sino también a gremios y empresas a promover el conocimiento de tantas narrativas empresariales de construcción de país como las del doctor Nicanor, que no solo son destacables por el buen trabajo empresarial -su obligación natural-, sino también desde su contribución al destino de los colombianos.

Raafel Aubad
Presidente ejecutivo de Proantioquia

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