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‘Contagio reputacional’

Hay que tener presente que las políticas de anticorrupción y los programas de integridad también tienen un trasfondo social.

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enero 19 de 2021
2021-01-19 07:30 p. m.
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El mundo de los negocios está cada vez más interconectado. Hoy, las organizaciones públicas y privadas están sujetas a diversos riesgos que no solo afectan sus ingresos económicos y aspectos legales, sino también la reputación empresarial.

Un ejemplo de lo anterior es el ‘contagio reputacional’, es decir la posible afectación que puede sufrir una empresa al estar relacionada –en muchos casos de manera inconsciente– con otras compañías o actores involucrados en polémicas.

A lo largo de los años, muchos empresarios, negocios y entidades de gobierno han sido víctimas de contagios reputacionales, pues sus medidas de control de seguridad, auditoría, ciberseguridad o políticas internas no han sido fortalecidas o carecen de una estrategia real de prevención.

Un ejemplo claro de ‘contagio reputacional’ es el de la multinacional brasileña Odebrecht, pues creó una cadena de sobornos por toda América Latina y es considerado uno de los mayores escándalos de corrupción de la región, arrastrando consigo la reputación de jefes de gobierno, empresarios, ministros y muchos altos funcionarios de América Latina.

Hay que tener presente que las políticas de anticorrupción y los programas de integridad también tienen un trasfondo social. Por esta razón, es necesario poner en marcha un programa de integridad dentro de las empresas que fomente el desarrollo y la implementación de buenas prácticas, disminuyendo así el número de actos delictivos que se presentan en las compañías.

Implementar estas prácticas permite crear una estrategia de blindaje que protege la imagen y la reputación de la empresa. Para esto es necesario establecer las reglas de comportamiento interno de la compañía, que el personal desempeñe sus labores dentro los marcos legales, reducir los riesgos operacionales que pueden causar daños a las personas y contar con la tecnología para, por ejemplo, garantizar un servicio honesto. Aunque parezcan simples, estas acciones son contundentes para crear un programa de integridad corporativo eficiente.

Ahora bien, el implementar este tipo de programas generará grandes impactos que pueden, incluso, aumentar la productividad de la compañía, potenciar los costos de producción, reducir el impacto ambiental de la organización, mejorar los procesos productivos y elevar la seguridad en el trabajo, entre otros beneficios.

Es clave que las empresas tengan presente que la percepción que los consumidores poseen de una marca nace, por lo general, de su entorno interno.

Las compañías que quieran mantener y aumentar su productividad, tener una buena reputación, y expandirse e internacionalizarse, deben fortalecer sus programas de integridad y las políticas empresariales que impiden los contagios reputacionales.

Pablo Iragorri
Director Ejecutivo Inteligencia de Negocios de Kroll Colombia.

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