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Análisis

Conversaciones secretas EE.UU.- Venezuela podrían ser un avance

El contacto solucionaría el estancamiento político.

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agosto 24 de 2019
2019-08-24 09:29 a.m.
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Él es conocido como narcotraficante, co-mo maleante, como leal revolucionario y como la verdadera fuerza detrás del poder en Venezuela.

Pero sus amigos y enemigos están de acuerdo en una cosa: Diosdado Cabello es uno de los eslabones más importantes en la cadena que sostiene al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Así es que, cuando surgieron noticias esta semana de que Cabello se había reunido con un intermediario estadounidense para entablar conversaciones secretas sobre una posible solución a la prolongada crisis política de Venezuela, todas las partes se apresuraron a darle su propia interpretación al desarrollo.

Venezuela ha caído en una de las peores crisis humanitarias del mundo, con hasta una cuarta parte de su población habiendo huido al extranjero como refugiados.

Los años de mala administración por parte del gobierno de extrema izquierda han reducido el producto interno bruto (PIB) en más de la mitad y han destruido la producción de petróleo. Las extensas sanciones impuestas por EE.UU. han obstruido la mayor parte de la actividad económica restante.

Apoyado por Rusia, por Cuba y por China, el gobierno de Maduro está aferrándose al poder después de lo que ampliamente se consideró como una elección fraudulenta el año pasado. El gobierno rechazó las demandas de la oposición para que se celebraran nuevas elecciones y para que se instalara un gobierno interino encabezado por Juan Guaidó, el jefe de la Asamblea Nacional y el hombre reconocido por EE.UU. y más de 50 naciones, principalmente occidentales, como el legítimo líder de Venezuela.

El ‘impasse’ entre Maduro y Guaidó ha persistido durante todo este año, desvaneciendo las esperanzas estadounidenses de un final temprano de la crisis y obligando a Washington a considerar otras formas de lograr un gran avance, como las conversaciones encubiertas con el régimen.

Los funcionarios de la administración Trump han hablado antes acerca de contactos con otros miembros de alto rango del gobierno de Maduro. Pero los funcionarios caracterizaron la noticia de una reunión con Cabello como un avance, diciendo que significaba la existencia de un creciente desorden en el corazón del gobierno chavista.

Según la Associated Press, la cual informó primero el contacto, la reunión tuvo lugar en Caracas el mes pasado, y se planea un segundo encuentro.

“Ha habido múltiples conversaciones con más de media docena de funcionarios en centros de poder rivales alrededor de Maduro”, señaló un alto funcionario estadounidense. “Él debería darse cuenta de que estas conversaciones son sobre una transición para acabar con su acaparamiento del poder”.

“Los temas constantes en todas las conversaciones fueron: cómo salir de la crisis, cómo encontrar una salida para Maduro y cómo salvarse a sí mismos y a sus familias. No necesariamente en ese orden”, agregó el funcionario.

No es sorprendente que Maduro no lo haya visto así. Hablando durante la apertura de una terminal de autobuses en el puerto caribeño de La Guaira, el líder venezolano bromeó acerca de revelar un secreto a su audiencia antes de confirmar que las conversaciones entre su gobierno y la administración Trump habían tenido lugar durante los últimos meses “bajo mi autorización expresa y directa”.

Viéndose relajado y confiado, Maduro dijo que si Trump alguna vez quería hablar en serio sobre un plan para resolver el conflicto de Venezuela, él siempre estaba dispuesto a hacerlo.

“Sin importar si Maduro sabe o no acerca de las conversaciones, es inteligente de su parte indicar que sí lo sabe”, comentó un ex alto funcionario estadounidense con experiencia en Venezuela.

“El objetivo es dejarles saber a sus seguidores que EE.UU. ha perdido la confianza en la oposición venezolana y que ahora está hablando con él”, explicó el exfuncionario.

Vanessa Neumann, la enviada de Guaidó al Reino Unido, dijo que la oposición venezolana estaba siguiendo una estrategia multidimensional para ponerle fin a la crisis, y que los más recientes contactos entre Cabello y EE.UU. fueron parte de eso.

“Haremos lo que sea necesario. Iremos a cualquier parte y hablaremos con cualquiera”, explicó Neumann. “Solo hay que esperar y ver quién traiciona a quién. El régimen se fragmentará por falta de lealtad”.

Las personas cercanas a los acontecimientos en Caracas dijeron que Cabello es una figura particularmente importante no solo porque es el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente - un parlamento rival establecido por Maduro después de que la oposición ganó el parlamento formal - o debido a su alcance mediático a través de un programa semanal de televisión; sus credenciales militares como un exsoldado que luchó junto a Hugo Chávez también son importantes para las poderosas fuerzas armadas, de cuya confianza goza.

Tras señalar que Washington había negociado con éxito con Cabello anteriormente - cuando acordó en 2015 celebrar elecciones a la Asamblea Nacional, las cuales posteriormente fueron ganadas por la oposición -, el ex alto funcionario estadounidense dijo: “Creo que se puede lograr un acuerdo. El problema es que Maduro y su gobierno no van a depender de las garantías hechas por EE.UU. o por la oposición para su seguridad y bienestar”.

“Solo cada parte sabe exactamente lo que se discutió”, comentó Geoff Ramsey, un experto en Venezuela de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés).

“Pero el hecho de que tanto Maduro como Trump hayan admitido estar en contacto es un reconocimiento implícito de la necesidad de algún tipo de significativas, y más importantes, negociaciones para resolver la crisis”, opinó Ramsey.

Se cree que Cabello quiere liderar las fuerzas chavistas en futuras elecciones, lo cual plantea problemas para una administración estadounidense que lo ha denunciado públicamente como narcotraficante, como lavador de dinero y como malversador. Washington más bien tiene la esperanza de que el gobierno de Maduro se derrumbe en medio de divisiones internas.

Pero, después de tantas salidas en falso para las esperanzas de la oposición en Venezuela, los observadores están siendo cautos. “Pudiera ser una parálisis hiperactiva”, opinó Nicholas Watson, quien dirige la cobertura de riesgo político en Latinoamérica para la consultora Teneo. “Hay muchas partes en movimiento, pero en realidad no está sucediendo nada”, explicó Watson.


Michael Stott

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