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Covid 19, crisis por el precio del petróleo y liderazgo político

Al ‘shock’ de demanda por el virus, a la economía mundial se le agrega el impacto de la caída del crudo, en los países exportadores y en los mercados.

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marzo 16 de 2020
2020-03-16 08:19 p.m.
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La economía mundial sufre del impacto de la combinación del Covid 19 19 con la creciente amenaza de una crisis que ha sido hecha más probable por el agravamiento en las expectativas de recesión con la drástica caída del precio del petróleo, de efectos especialmente severos sobre economías exportadoras como nosotros. Se nos viene encima la que puede ser una de las crisis más graves de nuestra historia por la combinación de la recesión con unas demandas excepcionales sobre el gasto (y el liderazgo) público en razón del Covid 19, cuya gravedad es mostrada por el pico alcanzado de 87% en la tasa de mortalidad en Italia; y el que según la Sra. Merkel esperen en Alemania! una tasa de contagio del 60%.

Esta situación se ve exacerbada por la hegemonía de la economía de oferta de derecha que contra toda evidencia insiste en medidas que (como una baja de tasas interés e impuestos) no sirve mayor cosa en momentos de incertidumbre y expectativas desfavorables, y que limitando así su kit de instrumentos a lo ideológicamente ortodoxo resulta incapaz de abrirlos a lo necesario en emergencias. Ejemplo, elemental teoría de la inversión y abundante evidencia empírica coinciden en que ésta depende de las expectativas de rentabilidad y que mientras éstas no sean positivas, (por un push de la demanda o de oferta,como innovación en el sentido general de Schumpeter), los empresarios no van a invertir porque se ahorren unos impuestos o unos intereses. En la doble crisis (profundizada por la incertidumbre y el temor) lo fiscal y lo monetario son necesarios, pero focalizados, lo cual requiere instrumentos heterodoxos como los subsidios al crédito a sectores específicos (vulnerables, afectados y cruciales) y gasto fiscal en el apoyo de estos, particularmente del sector salud.

Al shock de demanda (y de oferta por destrucción de capacidad) del Covid 19, a la economía mundial se le agrega el adicional del impacto de la caída del precio del crudo, particularmente en los países exportadores y en los mercados bursátiles (agravando incertidumbre y temor en círculo vicioso); siendo este resultado de la espiral hacia abajo (race to the botton) entre los poderes petroleros: a la negativa de Putin a unirse al intento de la OPEC de contrarrestar el shock del Covid 19 sobre la demanda mediante una reducción de la oferta (que en su perspectiva lo único que hace es continuar cediéndole participación en el mercado a USA), el principito siniestro de SA reacciona derrumbando el precio (a la Sansón, profundizando el deterioro de la demanda).

Esto le cae encima a una economía mundial severamente afectada por la pandemia del Covid 19 y las medidas para contenerla que ya habían golpeado severamente la economía china (sumándose a las tensiones causados por la transición a economía del consumo a una de inversión y la inminencia de la explosión de la burbuja crediticia) causando un impacto mundial con: su efecto multiplicador como hub de los sistemas de producción internacionalmente integrados, las cadenas de valor, y las redes productivas y comerciales; además de CMN operando en China para las cuales el mercado chino es fundamental (automóviles), fabricantes dependientes de partes proveídas por China por todo el mundo, incluyendo las redes productivas en sectores industriales íntimamente integrados a ella (Sureste asiático); así como exportadores de commodities como nosotros (Suramérica), cuyas exportaciones se derrumban por la caída de la demanda china.

Este impacto sobre el estado de una economía mundial mayormente deprimida (Japón y Europa), cuya excepción, USA, está sufriendo las consecuencias de la guerra comercial con las que se han combinado el impacto de la caída del precio del petróleo, incluyendo el derrumbe del mercado bursátil que refleja además las expectativas de recesión. Esto en un contexto de volatilidad (por la dinámica expetacional en ocasiones completamente irracional de los mercados bursátiles); y sobre-endeudamiento estimulado por la baja en las tasas de interés, particularmente de firmas zombis (no viables, sostenidas por crédito barato) cuyo colapso por la crisis (corrección) aumentará la contracción (desempleo). Una economía mundial al borde de una recesión no podrá sobrevivir inafectada por la adición de otro shock de demanda. A los exportadores a China (Australia, Taiwan, Corea, Chile, Japón, Perú, Brasil) se suman ahora los exportadores de petróleo, incluyendo México, Brasil, Venezuela y Colombia junto con los grandes (SA, Canada, USA).

Estando nosotros muy expuestos a esta caída, ella repercutirá en las cuenta fiscales y la balanza comercial, en la actividad del sector y sus proveedores y en toda la actividad económica en general (menor crecimiento y calificación de la deuda, mayor devaluación e inflación). En estas condiciones enfrentar además una extensión del Covid 19, resulta muy difícil sin un cambio de política más radical que reducir la tasa de interés (incluso limitándonos ahora al corto plazo, omitiendo la necesaria diversificación en el largo). Con una posición fiscal ya mermada por beneficios injustificables/inconducentes a empresarios, más reducciones de impuestos y de la tasa de interés son inocuas, y debe acudirse a proveer liquidez y subsidios a sectores afectados (o bajo stress) y gasto focalizado en los mismos. No puede enfrentarse el cruce de dos shocks de esa magnitud con los instrumentos ortodoxos acostumbrados. El shock de precio del petróleo va requerir de compensación Keynesiana de la caída del nivel de actividad general incluyendo apoyo a sectores multiplicadores (como la construcción y la infraestructura); mientras la epidemia, de focalizar recursos en sectores vulnerables como el sector de transporte aéreo y del turismo y trasferencias directas de efectivo focalizadas a familias en situación de precariedad.

Particularmente, priorizar el sistema de salud que enfrenta una explosión de demanda, tanto para una estrategia de diagnóstico con termómetros infrarrojos para un screening inicial y kits para tests, como de fortalecimiento y ampliación del sistema asistencial y hospitalario (priorizando mayores) y sus proveedores (respiradores/protectores). Que el excelente sistema de salud italiano esté abrumado ilustra lo demandante de la situación; y el contraste entre Corea e Irán muestra la diferencia que puede hacer una adecuada respuesta por parte del gobierno.

Ricardo Chica
Consultor Desarrollo Economico
Economic Development Consul

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