close
close
Otros Columnistas

¿Desregulación económica
a la vista?

Lo que buscan los dictadores es enriquecerse ellos y su círculo cercano, dejando las clases menos favorecidas por debajo del umbral de la pobreza.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
enero 19 de 2022
2022-01-19 08:30 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

La Ley Glass-Steagall fue una medida promocionada por el presidente Franklin D. Roosevelt después de la crisis de 1929 que obligaba la separación de la banca de depósito y la banca de inversión, dando origen a la regulación de grandes capitales de inversión. Dicha regulación permitía una estabilidad operativa de los pequeños bancos locales y posibilitaba que las juntas directivas del empresariado estuvieran por fuera de la de los bancos.

Esta ley generó una gran estabilidad económica del régimen financiero norteamericano, permitiendo a la pequeña y mediana industria consolidarse y capitalizarse. Muchos estadounidenses comenzaron a hacer fortunas con capital de trabajo, que a su vez generaba, además de riqueza, empleo, que es el motor fundamental de una sociedad.

En 1999 salió una ley sobre modernización de servicios financieros llamada Ley Gramm-Leach Bliley, que ‘derogaba’ la Glass-Steagall, permitiendo apertura de alianzas entre sectores bancarios y empresariales, y consolidaba un aporte de estado para el salvamento de instituciones bancarias en caso de quiebra, previa a la gran alianza del Citigroup.

Con el paso del tiempo, estos empresarios medianos y con el apoyo de la ley Gramm comenzaron a pedir préstamos desorbitantes a los bancos para la expansión de sus propias empresas y en la mayoría de los casos para mostrase como multimillonarios ante un mundo exigente de avidez financiera, préstamos que dejaron sin fondos de ahorros, vivienda y educación a miles de personas durante la gran recesión del 2008.

El empresariado comenzó a aparecer en las listas de accionistas de los bancos y viceversa, y la gente del común comenzó a volverse más pobre debido a la gran concentración de riqueza y el monopolio.

Todo lo anterior ha servido para entender cómo es el pensamiento de un dictador. Los dictadores han aprendido sobre esta historia económica norteamericana que, con intenciones de voto, venden ideas a un sector popular que no entiende de aspectos financieros, buscando la expropiación de la banca y el sector privado, para volverlo público. Pero esto, según la historia, nunca ha sido así. La mayoría de los dictadores expropian para tener acceso a los fondos privados de los bancos y el sector privado, y así sostener el sector militar que es quien finalmente los protege.

Lo que buscan los dictadores, ya sin leyes y de manera autoritaria, es enriquecerse ellos y su círculo cercano, dejando las clases menos favorecidas inclusive por debajo del umbral de la pobreza, limitando la independencia económica per cápita. Como decía mi padre, no cometamos el mismo error dos veces, habiendo tantos por cometer.

LUIS FELIPE CHÁVEZ
Historiador

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes