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Ecuador busca impulsar al país con políticas ortodoxas

La nación andina ha obtenido US$10.000 millones de prestamistas multilaterales pero enfrenta una batalla para evitar la recesión.

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agosto 02 de 2019
2019-08-02 07:00 p. m.
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Cuando Richard Martínez asumió el cargo de ministro de Finanzas de Ecuador en mayo del año pasado, las cuentas del país eran un desastre.

El presidente Lenín Moreno estaba recogiendo los escombros que había dejado el gobierno de izquierda anterior, que durante una década había financiado a Ecuador, en gran medida a través de opacos acuerdos de préstamos por petróleo con Beijing. No estaba claro cuánto dinero Ecuador había obtenido a través de los préstamos de China ni cuántos barriles de crudo debía a cambio.

El país le había dado la espalda a instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), confiando en vez en los altos precios del petróleo para financiar sus programas sociales.

La caída en el precio del petróleo después de 2014 obligó al gobierno de Moreno a regresar al mercado internacional.

Cuando Martínez asumió el cargo de ministro de Finanzas, Ecuador había emitido bonos soberanos con un valor de US$7.500 millones en menos de un año a tasas de interés increíblemente altas.

Su predecesor en el cargo, un vestigio del antiguo gobierno, había durado solamente dos meses. Martínez, quien tiene 37 años y poca experiencia política, era algo desconocido.

Pero 14 meses después, las cosas se ven mejor. Ecuador ha obtenido préstamos de US$10.200 millones del FMI y otros prestamistas multilaterales y está implementando un paquete de medidas para reducir su déficit fiscal.

Martínez dice que con este acuerdo es poco probable que la nación andina, única en Suramérica en usar el dólar estadounidense como su moneda oficial, regrese al mercado de bonos por algunos años.

“No puedo descartar categóricamente la emisión de deuda”, le dijo al Financial Times en Guayaquil, la capital financiera del país. “Si necesitamos hacerlo por razones específicas, lo haremos, pero no es el plan, ni este año ni el próximo, ni hasta el final de 2021”.

Alrededor de US$4.200 millones del paquete de préstamos a tres años provienen del FMI como una línea de fondos extendida. El resto proviene del Banco de Desarrollo de América Latina, o CAF (US$1.800 millones), el Banco Mundial (US$1.700 millones), el Banco Interamericano de Desarrollo (US$1.700 millones) y otros. Ecuador ha recibido hasta el momento US$2.000 millones del total. El resto se dispersará según el progreso del país.

El FMI reconoce que sus medidas de reducción del déficit frenarán el crecimiento y pronostica que la economía ecuatoriana se contraerá un 0,5 por ciento este año antes de reactivarse ligeramente en 2020.

Sin embargo, Martínez es más optimista. “Nuestras cifras son más optimistas que las del FMI. Creemos que vamos a crecer este año, no mucho, pero al menos hasta 1 por ciento”, dijo.

Él basa su optimismo en datos recientes - el producto interno bruto creció un 1,4 por ciento anual en 2018 y 0,6 por ciento en el primer trimestre del año - y en una recaudación de impuestos más alta de lo esperado en el primer trimestre del año. Además de una ganancia inesperada de la reducción de subsidios de combustible.
A más largo plazo, Ecuador cuenta con una mayor inversión extranjera directa (IED), particularmente en el incipiente sector minero. La IED se valoró en 1,4 por ciento del PIB en 2018. El gobierno quiere duplicarla antes de dejar el poder en 2021.

Quizás el objetivo más audaz en el paquete del FMI es con respecto a las reservas extranjeras, que ascienden a US$4.300 millones y que rara vez en la historia del país han aumentado a más de US$5.000 millones.

El FMI quiere que Ecuador alcance esa cifra para fines de este año, y eleve el total a US$11.400 millones para fines de 2021.

“Admito que es un objetivo ambicioso, pero ésa es la promesa que hemos hecho”, dice Martínez.

El éxito de Ecuador en implementar el programa dependerá de la capacidad del gobierno para obtener la aprobación de las reformas laborales y fiscales en el Congreso.

Martínez dijo que el plan tributario estaba “bastante avanzado” y que se daría a conocer en octubre. Es probable que incluya un aumento del IVA del 12 por ciento, una medida que seguramente será impopular.

Los críticos del acuerdo con el FMI dicen que afectará a los más pobres de Ecuador. El Centro de Investigación de Política Económica, un grupo de expertos de izquierda de Washington, dijo que se basaba en “proyecciones muy poco realistas” para la IED y que resultaría en “un menor PIB per cápita, un mayor desempleo y una mayor inestabilidad macroeconómica”.

“Los recuerdos recientes de las intervenciones del FMI en Grecia y Argentina no inspiran confianza en la probabilidad del éxito del programa”, dijo.

Pero Martínez señala que el dolor a corto plazo valdrá la pena para poner en orden las cuentas de Ecuador y alejarse del legado del gobierno anterior.

“Cualquier transición de un modelo económico dependiente del Estado hacia un modelo centrado en el sector privado, inevitablemente tendrá algún impacto en el crecimiento económico”, dice.

Gideon Long

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