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Efluvios económicos

Es un gran momento para evaluar qué profesiones y oficios son realmente importantes y cuáles debemos aprender
a valorar con mayor ímpetu.

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junio 04 de 2020
2020-06-04 09:00 p.m.
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Los doctores medievales consideraban en algunos casos, que las epidemias, llegaban a sus fases metastásicas por el aire. Según el historiador medieval Ole J. Benedictow, cuenta que la medicina, aquella que no era oficial ante las autoridades eclesiásticas y monárquicas, promovían que el aire, la tierra y el agua eran factores para contribuir mecanismos de proliferación en la expansión de enfermedades. Por eso, si un rey quería acabar una población enemiga, envenenaba el agua o la tierra y así, lograba una victoria con bajo costo de operación en términos bélicos.

Lo anterior, dio pie a que se emplearan teorías como El Miasma, o vapores generados por la putrefacción, que, debido a la tecnología de ese entonces, no había manera de controlar. Esto, trajo consigo innumerables problemas en la población rural y urbana, puesto que exigió a resguardarse en sus casas, bajo estrictos controles de la monarquía haciendo que decayera la producción económica y desestabilizando el ingreso fiscal de las ciudades.

Hoy, sabemos con claridad que el aire, la tierra y el agua no solo son los únicos transportadores de virus y bacterias y el ser humano y los animales, se han convertido en los mecanismos naturales de proliferación de enfermedades en la salud pública.

En la historia de la humanidad, las pandemias como las ideologías y las religiones, no se han esparcido solo por el aire, sino que son las personas quienes se encargan de hacerlo. Ahora bien, ciertos gremios y oficios son los que por un lado resultan ser altamente transmisores y por otro los afectados.

En el caso de la Peste Negra los navegantes y comerciantes eran los más vulnerables a transmitir rápidamente las enfermedades y los canteros, orfebres, labradores, panaderos, cocineros, sastres, alfareros y carpinteros entre otros, serían los más afectados. A muchos de estos les tocó transformarse y reinventarse.

Unos, se dedicaron a la cocina, como esta ocurriendo hoy en día y otros, se dedicaron a innovar sus procesos de producción y a trabajar desde casa convirtiendo sus espacios domésticos en grandes centros industriales, sin tener que pagar los costos de usura por los arrendamientos. En muchos casos, los mal llamados “brujos” y /o “herejes” que se dedicaban a la medicina clandestina comenzaron a tener gran aceptación e inclusive a ser idolatrados en una comunidad medieval que profesaba la fe como solución a todo mal incluida la del cuerpo.

Hoy en día, existen muchísimos profesionales que están perdiendo sus empleos debido al confinamiento preventivo para contener este virus invisible. Algunos en vez de decaer, se están transformando, planeando, buscando alternativas para subsistir.

Hemos visto odontólogos haciendo pan, empresarios vendiendo camisetas por internet, campesinos fortaleciendo su calidad de producción y hasta dueños de bares vendiendo frutas y verduras a domicilio. Son nuevas emanaciones económicas que ayudarán a componer la economía mundial desde el ahorro, la prudencia y la activación del mercado financiero local. Es un gran momento para evaluar qué profesiones y oficios son realmente importantes y cuáles debemos aprender a valorar con mayor ímpetu.


Luis Felipe Chávez Giraldo
Historiador
lfch1978@yahoo.com

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