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El auge del extremismo

Eso se vio de manera poco creíble en el caso del ataque al Capitolio en los Estados Unidos.

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marzo 04 de 2021
2021-03-04 07:30 p. m.
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El extremismo en general está ante un auge a nivel global.

Son los fanáticos de derecha que están incrementando su visibilidad y su actividad. Eso se vio de manera poco creíble en el caso del ataque al Capitolio en los Estados Unidos.

Bajo el manto del “patriotismo”, se puso en jaque a la democracia y a los valores que cimentaron el crecimiento de ese país para convertirse en la mayor potencia mundial de la posguerra.

Pero, según cifras de las Naciones Unidas, la fuerza de esa extrema derecha ha crecido en otras partes del mundo, con el incremento de ataques habiéndose triplicado entre el 2015 y el 2020.

Populistas y creyentes de las teorías de la conspiración han sido la base de esos movimientos, y la insatisfacción y el desempleo generado por la pandemia, han aumentado aún más el llamado a acciones violentas por estos grupos.

Desde que un solitario terrorista en Noruega llevó a cabo aquella masacre hace diez años, que culminó en la muerte de 8 personas en Oslo y 69 adolescentes en un campo de verano, los llamados a proteger a la “raza blanca” de su desaparición se han incrementado.

Son visiones preocupantes por su simplismo y su atractivo para quienes se sienten excluidos o marginados por el liberalismo del mercado global de las últimas décadas.

Además del terrorismo cruel de muchos de estos grupos, la extrema derecha mundial es abiertamente antidemocrática. Tanto la incursión en la cuna de la democracia en Washington el pasado 6 de enero, como las escenas de entrar al parlamento alemán, al Reichstag, el pasado 29 de agosto, son eventos simbólicos con un trasfondo peligroso.

Se trata de violentar y mostrar la supuesta debilidad de los edificios que representan los valores de las democracias y de su lucha contra los extremos en la historia de la guerra civil en la unión americana por un lado, y del fascismo nazista en el caso de la unificada y moderna Alemania del siglo XXI.

Lo más inquietante de estos movimientos es que sus integrantes en los países desarrollados, son personas con educación universitaria, de clase media, que recogen y multiplican teorías tan desconcertantes como la supuesta conspiración que llevó a la pandemia y contra la cuál se oponen multitudinarios manifestantes en Europa, en especial en los antiguos países socialistas como Hungría o la República Checa, o QAnon en los EE. UU., que señalan que solo Trump los podría proteger de las élites caníbales y pedófilas que se estaban tomando el mundo.

La pandemia ha sustentado una visión de nacionalismo, de rechazo a la inmigración por el aumento del desempleo, y ha dado pie a todo tipo de teorías de “manos negras” en búsqueda de acabar con la clase media blanca.

Estas visiones tan peligrosas solo se pueden combatir con un rechazo decidido y desenmascarando sus mentiras y sus alucinaciones. De lo contrario, estos inicios se convertirán en amenazas crecientes y muy difíciles de contener.

Rafael Herz
Analista Internacional
rsherz@hotmail.com

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